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X-MEN: HEROÍNAS EN MINIFALDA

8 junio 2011

En un principio, antes de que los mutantes demostrasen al mundo sus poderes, el Profesor X y Magneto, o Chales Xavier y Eric Lehnsherr, eran amigos y luchaban por un mismo fin. Su objetivo era detener una escalada militar que provocaría el fin del mundo. Sin embargo, una gran brecha se abrió de forma paulatina entre los protagonistas

La saga se remite ahora a los inicios, cuando los efectos de la radiación provocaron mutaciones en algunos humanos, capaces de tener pies como manos, leer el pensamiento a distancia, doblegar a su antojo el metal… y hasta volar. Una época en que los dos grandes antagonistas, Charles Xavier, que ligaba y andaba por el mundo, y Magneto, que aún no disponía de su casco protector, se conocían por sus nombres de pila. De esta forma, al estilo de la serie Smallville, se recrean los primeros pasos de algunos de los personajes más característicos de una saga que se revitaliza gracias a esta producción.

El realizador Matthew Vaughn –Kick-Ass- consigue una aceptable puesta en escena, e incluso firma una primera hora de gran interés, que permite situar a este film como uno de los mejores en cuanto a las adaptaciones de los cómics de Marvel se refiere. Los personajes gozan de contenido, y los actores elegidos son eficientes. Desde un más que creíble James McAvoy como el Profesor X hasta un eficiente Michael Fassbender en la piel de Magneto. Sin olvidarnos de secundarios de lujo, como un rejuvenecido Kevin Bacon.

Con estos mimbres, y un presupuesto nada desdeñable, que permite volcarse en los efectos especiales, aunque ciertas maquetas cantan demasiado, Vaughn regresa a la estética simplista de James Bond, procurando caer en el subgénero de acción-cine de espías, manteniendo el tipo a lo largo de dos horas de duración. No duda en partir de clásicos como Barbarella para, desde ahí, profundizar en los diseños de Mary Quant y presentarnos a un grupo de féminas con vertiginosas minifaldas que lo mismo permiten vuelos parciales que cambios de color en la piel de nuestros héroes.

Si los contenidos de los personajes con creíbles, lo mismo sucede con el continente, sin que se hayan eludido referencias u homenajes a títulos que han pasado a la historia dentro de la propuesta ofrecida por los responsables de la cinta, que remiten a Juegos de guerra u otras coetáneas. Su mayor pega, no obstante, es la significativa ausencia de humor. Se ensalza más la trascendencia, y sus mentores parecen haber olvidado en este sentido que la historia proviene del cómic, y que el doble sentido debiera ser una de las características de este tipo de producciones. Los guiños, como el intento de reclutar a Lobezno, parecen simples anécdotas, y los misiles que se disparan contra sí mismos se quedan cortos.

De todas formas, bienvenidas sean películas así, que revitalizan el género y que contribuyen de forma significativa a recuperar una saga alicaída, que parecía haber entrado en una fase de profundo letargo o con todos los vicios de producciones repetitivas al estilo Star Trek, aunque con más presupuesto para las demostraciones F/X. Sin duda, X-Men: Primera generación debería convertirse en una de las tres películas fundamentales de este verano. Falta por ver si tiene la suficiente cuerda para ello.

From → Cine

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