Saltar al contenido

LOS SECRETOS DEL CAMINO (INICIÁTICO) DE SANTIAGO

29 junio 2011

(Fragmento del libro publicado por Éride Ediciones)

Compostela, su entorno y su mitología se han forjado para adaptar un culto, ¿Cuál? Todavía tenemos presente al dios celta Lug. Sólo quienes han vivido en tierras donde este pueblo indoeuropeo haya dejado su huella pueden entenderlo: el recogimiento de sus gentes, su gran religiosidad pero, al mismo tiempo, y conformando una incongruencia total, su alta superstición. Todavía muchas barcas gallegas de pesca salen a la mar con la cruz céltica, y aún quedan restos de creencias milagrosas en lugares como la playa de la Lanzada. No pertenecen al Camino, es cierto, pero ayudan a entenderlo.

Santiago pasó por ser fenicio, luego romano, y más tarde cristiano. El culto se fue adaptando y antes ha tenido que ser celta, ya que posee todos los aditamentos necesarios para ello. Pero representa algo más, por lo que debe adaptar un sendero que sólo puede provenir de los celtas, puesto que fueron ellos quienes prefijaron las rutas iniciáticas. Por tanto, hay que crear a Santiago, hacerle venir a España para justificar su culto, y reproducir un Camino de aprendizaje que se convertirán, respectivamente, en uno de los sostenes más fuertes de la religión católica y en una ruta de peregrinaje.

Con estas dos premisas se cumple la tercera: las gentes que estaban predispuestas a una liturgia secular, se encuentran con que ahora renace. Que es idéntico al ancestral, sólo que de él participa un mayor número de seguidores. Con ello se logrado el tercer y último objetivo: la captación y atracción de los fieles. Lo más difícil, en este caso, no era lograr que italianos, franceses o alemanes peregrinasen a Compostela, sino que los autóctonos del Camino creyesen en lo que se estaba adaptando, y para eso se cristianizaron sus costumbres y creencias por muy paganas que éstas fuesen.

No podía quedar ningún cabo suelto y el mosaico se completó de forma magistral, hasta cuando se cambió la Ruta para que la iniciación fuese privativa de una élite. Los fieles seguían acudiendo igual a su cita, pero el sendero ocultista, el que ya conocían los celtas, se quedó para quienes querían y podían saber.

From → General, Libros

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: