Saltar al contenido

LOS MISERABLES

23 diciembre 2012

El despiadado policía Javert persigue durante décadas al presidiario Jean Valjean quien, tras evadir la cárcel, se ha con vertido en un prohombre. Cuando acepta cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine, la vida de ambos se verá afectada.

El texto de Victor Hugo vivió su particular primavera con su adaptación al teatro musical. Desde Francia, aun en los años 80, pasó al mundo anglosajón y su éxito se refrendó prácticamente en todo el Mundo. En España se ha representado por varios elencos, aunque respetando siempre el formato original, siendo Pedro Ruy Blas, salvo error u omisión, su primer protagonista. Ahora llega la versión cinematográfica de esta puesta en escena a cargo de Tom Hooper, responsable de El discurso del rey.

Esta propuesta sigue los parámetros de lo que podíamos denominar el musical moderno, cuyo exponente máximo podría ser Moulin Rouge. Para ello, se basa en planos picados, abuso de travelling, grúas y alardes por el estilo que, en este caso, distorsionan una película que podría ser espléndida y se queda en una función aceptable, sin más. Se agradece el diseño de producción, el ambiente que planea durante la primera hora del film y, desde luego, la aportación de los actores, aunque Hooper no da la talla en lo esencial.

Hugh Jackman es quien se lleva la parte del león, hasta el punto de que el film parece pensado únicamente para su lucimiento. El actor australiano respondió a la confianza echando el resto. No en vano llegó a pasarse hasta tres días sin beber agua para representar con mayor acierto a Valjean en los momentos más duros de su existencia. Pero también Anne Hathaway adelgazó un porrón de kilos para convertirse en la mejor Fantine de la pantalla grande. Sin duda, recibirá una nominación al Oscar tan merecida como cuando rodó El diablo viste de Prada. Sólo que ahora tiene muchas más papeletas para ganarlo. Y sería muy justo.

Son muchos, y personalmente me incluyo, quienes estamos rendidos al musical. Desde que en París pude hacerme hace más de dos décadas con el álbum y escuché A las barricadas, me pareció un éxito indiscutible. Poco después, pensé lo mismo de la función, con la originalidad del escenario giratorio y, sobre todo, del paso coral que, aun pareciendo que se movían hacia adelante, dejaba a los actores en el mismo sitio. La versión fílmica transmite a la perfección las malaventuras y el agitado ambiente de la Francia de principios del siglo XIX.

Ningún componente de esa legión de fieles del musical quedará defraudado por la versión escrita por William Nicholson para la pantalla grande, en la que sus actores efectúan un alarde tanto interpretativo como vocal –los números musicales se grabaron en directo y de tirón-, incluido un Russell Crowe fondón que desde hace tiempo está más para cobrar un buen sueldo que para demostrar sus dotes interpretativas. Pero, por mucho que sus defensores eleven el flim hasta lo más alto, la realidad es que Los miserables, aunque pueda llegar a emocionar gracias a una historia eterna y universal, lo cierto es que le falta más de un hervor para ser una magnífica película.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: