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MI ENCUENTRO CON MARILOU (Bienvenu parmi nous)***

21 junio 2013

Taillandier es un maduro pintor, muy prestigioso, que se ha vuelto cascarrabias y ha perdido la inspiración. Por eso, decide coger su coche y marcharse sin rumbo hasta que encuentra a Daniela, una adolescente que viaja sin un destinado prefijado. Juntos proseguirán su ruta hasta instalarse en una pequeña casa junto a la playa donde vivirán como padre e hija.

Jean Becker, el creador de Conversaciones con mi jardinero y Mis tardes con Marguertitte, regresa con todo su esplendor. Hace tiempo que ha aprendido a contar como muy pocos historias sencillas o cotidianas con una apabullante sensibilidad. Como hiciera el Éric Rohmer de sus mejores días, narra las relaciones humanas abocadas a la desesperación aunque siempre encuentra una salida para sus anti héroes.

Como hiciera su protagonista en Dejar de quererme, el veterano pintor Taillandier abandona su familia y su casa. No es el caso de una enfermedad terminal, pero sí de un agotamiento psíquico que le lleva a comprar una escopeta de caza y una caja de cartuchos. Sin embargo, desde el momento en que no es capaz de suicidarse, sabemos que, antes o después, el suyo será un viaje con retorno. Para ello, previamente tendrá que proporcionar un giro importante a su vida para que vuelva a cobrar sentido.

En su viaje sin rumbo fijo encuentra a Damiela, una adolescente a la que su madre ha echado de casa, anteponiendo sus intereses por encima de todo, y quedándose con un compañero celoso maltratador. El destino hace que el hombre mayor y la joven terminen instalándose en una casa junto a al mar y, poco a poco, entiendan la manera de vivir como padre e hija. Así, hasta que ambos encuentren su particular salida.

Partiendo de una historia sencilla, rodada a través de secuencias en las que se pasa, casi sincontinuidad, del humor al drama y en las que, sobre todo, rebosa ternura, el film fluye inexorable hacia su destino. El cineasta, que parte de una novela de Eric Holder, abandona la pasión y deja que los personajes se encuentren a sí mismo huyendo de lo escabroso y acercando a dos seres humanos que, en principio, muestran caracteres diametralmente opuestos.

Sin llegar a la altura de La fortuna de vivir, Jean Becker filma una película contenida, en la que los sentimientos se notan en los detalles pequeños, en las miradas, o en un simple apretón de manos. Para ello, cuenta con la ayuda inestimable de sus intérpretes. El film no se apoya, prácticamente gira al son que marca Patrick Chesnais, un soberbio actor que nos dejó importantes retazos de su talento en No estoy hecho para ser amado y La escafandra y la mariposa.

En Mi encuentro con Marilou, el ganador del César por La lectora se muestra excelso, creíble y lleno de matices tanto en los monólogos como en las respuestas más concretas. Junto a él, la veterana Miou Miou aporta un toque inestimable de tranquilidad como la abnegada y comprensiva esposa. Con su indiscutible poso ayuda, al igual que Jacques Webber, a que la historia se mantenga sin sobresaltos, manteniendo la línea por la que se rige de principio a fin. Completa el reparto la debutante Jeanne Lambert quien, aun distante de la expresividad contenida de sus compañeros, se luce en su primer trabajo.

From → Cine

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