Saltar al contenido

Los canallas (Les salauds) (**)

20 marzo 2014

El capitán de un petrolero abandona precipitadamente su barco para regresar a París como consecuencia del suicidio de su cuñado. Alejado de su familia por decisión propia, se entera de ciertos pormenores que invitan a la venganza. Sin embargo, su familia esconde una serie de secretos  que le harán replantearse su situación.

La directora de Una mujer en África, la casi septuagenaria Claire Denis se vuelca en una historia que deambula por los límites carnales que, al fin y al cabo, es uno de los referentes de su filmografía. Sin embargo, desconocemos si por defectos del guion o por su edad, no se atreve con una narración lineal, ni mucho menos con una ejecución definida, a pesar de una puesta en escena coherente. Da vueltas, enreda y termina por sacar de punto a todos aquellos que no sean fans incondicionales de la realizadora.

Marco Silvestri , capitán de un petrolero, se encuentra en alta mar cuando recibe la noticia del suicidio de su cuñado, uno de sus mejores amigos de juventud. Para entonces, ya había olvidado el negocio familiar, una fábrica de zapatos, que pasó a manos de su hermana Sandra. Cuando regresa a París se entera que Edouard Laporte, un hombre de la alta sociedad extorsiona a su familia, por lo que no duda en alquilar un piso en el mismo inmueble donde vive Raphaëlle, la amante del mafioso. Además, los médicos que han atendido a su sobrina Justine, menor de edad, que fue recogida desnuda dando tumbos por la calle tras el suicidio de su padre, le informan de que tiene su vagina completamente destrozada.

Este es el germen de una historia en la que aparecen otros personajes colaterales que, a ciencia cierta, tampoco se sabe con exactitud su cometido en el film hasta que se llega a un desenlace tan farragoso como el mismo desarrollo. Busca interesar al espectador por medio de una fotografía oscura, próxima al thriller, cuando el guion tiende más hacia el drama, así como con una partitura de Stuart A. Staples, a mitad de camino entre la música minimalista y la machaconería.

Funciona mucho mejor la pareja protagonista, formada por Vincent Lindon y Chiara Mastroianni (Marco y Raphaëlle), cuando están juntos que en sus secuencias por separado. Se trata de dos actores efectivos cuya química funde muy bien en los momentos más pasionales. En sus principales papeles, el reparto de completa con Michel Subor, quien había trabajado a las órdenes de Denis en El intruso y una jovencísima Lola Creton –Holy Motors-, en el rol menos agradecido de una producción que termina por perderse en lo farragoso de  su planteamiento. Como si su responsable quisiera dulcificar una historia dura y ciertamente severa, próxima a los relatos del Marqués de Sade. Quizá, el nombre de Justine forme parte de un homenaje.

En este caso, la propuesta fílmica de Denis sirve para que su contenido no exceda unos ciertos límites a los que, no obstante, termina por recurrir de forma explícita. Es ahí donde podría haber acotado su propuesta. A buen entendedor pocas palabras batan, pero se pierde en acciones de dudosa justificación y en situaciones no demasiado creíbles que terminan  por convertir esta película notablemente personal y coherente en cuanto a su puesta en escena, en una cierta indefinición, apoyada en ciertos pasajes cuyo montaje puede ponerse en entredicho. Todos estos elementos juntos terminan por sacarnos de situación y conducen al desinterés.

From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

    Reblogueó esto en .

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: