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Final madrileña en la Liga de Campeones

30 abril 2014

Se rompió el choque con un gol de Fernando Torres en la recta final de la primera parte. Antes del descanso igualaba Adrián López, que compartía vanguardia con Diego Costa, quien transformaba un penalti en el sesenta para remontar la eliminatoria. A poco más de un acuarto de hora, Arda remató al Chelsea. De esta forma, Atlético y Real Madrid disputarán en el estadio Da Luz la primera final europea entre dos equipos de la misma ciudad.

Se buscaba rival del Real Madrid en la final de Lisboa entre dos equipos con una seña de identidad muy parecida. A ninguno le importa la posesión del esférico pero sus técnicos, dos estrategas, habían preparado de inicio sus trampas particulares. Simeone se decidió por la presencia de Adrián en el ataque, junto a Diego Costa, y Mourinho presentó tres laterales: Ivanovic, Ashley Cole y Azpilicueta. El español, en el centro del campo, para tapar las posibles subidas de Filipe Luis.

El primer susto le proporcionaron los españoles tras un saque de esquina a la derecha de Schwarzer. El balón llego rebotado a Koke quien, en su intento de centrar al punto de penalti, se encontró con el larguero cuando el meta estaba ya batido. En los compases iniciales, el ritmo lo marcaban los visitantes y Fernando Torres, el más activo de los blues, poco podía resolver en su calidad de islote abandonado. Sólo cuando combinaba con Hazard se presumía algo de peligro.

Las defensas primaban sobre las vanguardias y se presumía que si llegaba algún gol sería a balón parado. El primero en disponer de un par de ellas fue el Chelsea, pero las desperdició. Cuando le llegó el turno al Atlético, sobrepasada ya la primera media hora, Terry despejó. Salvo la calidad evidenciada por Hazard, ambos conjuntos parecían buscar más los errores ajenos que los aciertos propios.

Sin embargo, los últimos diez minutos de la primera parte tuvieron una importancia inesperada. Primero, fue William quien, tras un regate imposible cerca del córner, dejó que centrase Azpilicueta para que rematase Fernando Torres, antes de pedir perdón. Mario Suárez devió mínimamente y descolocado a Courtois. A punto de llegar al descanso, un centro de Tiago que Juanfran regresó al área rival cuando parecía perderse por el fondo. Llegó el balón a dominios de Adrián, que lo colocó con calidad a bocajarro muy cerca de la escuadra. La final madrileña no parecía un sueño tras los goles conseguidos por las dos sorpresas tácticas de los respectivos técnicos.

El empate no sentó nada bien a los locales, que regresaron de vestuarios tocados y evidenciando lagunas defensivas que no aprovecharon los colchoneros. Incluso, Schwarzer demostró sus cualidades como portero. Hizo lo propio Courtois a remate de Terry, justo antes de que Ashley Cole dejase su plaza a Samuel Eto’o, con lo que Azpilicueta se reincorporaba al lateral.

Todo parecía de cara para los del Manzanares, ya que el Chelsea se veía obligado a irse al ataque, lo que propiciaba los contragolpes de los visitantes. La calidad del choque no mejoraba y las únicas dosis de calidad corrían por parte de los de Simeone, que tuvieron su justo premio con el penalti que Eto’o, al medir mal su despeje, cometió sobre Diego Costa. El de Lagarto, que fue amonestado porque no conseguía asentar el esférico en el punto fatídico, transformó con seguridad.

Pudieron igualar los londinenses en un buen lanzamiento a balón parado de William, que se estrelló espectacularmente en la madera. Quedaba casi media hora por delante y en Stamford Bridge se tocaba a arrebato. Había que sufrir, pero no demasiado porque, a menos de un cuarto de hora del final llegaba el tercero. Una jugada muy parecida al del tanto de Adrián, pero ahora con Arda como protagonista. El turco remató al larguero, recogió el rechazo y marcó a placer. El éxito del fútbol español, especialmente del madrileño, se consolidaba con la primera final europea entre dos equipos de la misma ciudad.

En la segunda parte, los de Simeone fueron mejores y demostraron su mayor calidad. Lástima que en la jugada del tercer gol Diego Costa sufrió una lesión muscular que, posiblemente, le mantendrá entre algodones hasta el envite lisboeta. Simeone le dio un repaso monumental a Mourinho y Tiago se erigió en el gran baluarte del equipo que regresa al desenlace de la máxima competición europea cuarenta años después.

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