Skip to content

El estigma del mal (The Quiet Ones) (-)

7 noviembre 2014

Un profesor de Oxford implica a tres alumnos para participar en un experimento tendente a sacar un demonio interior del cuerpo de una joven. Aislados en una mansión, intentan recuperar a la chica para que ella vuelva a llevar una vida normal. Sin embargo, ella no parece dispuesta a dejar así como así esa doble personalidad.

Hablar de la Hammer es recordar, posiblemente, las mejores películas de serie B de terror de la historia del cine. Lástima que haya quedado para esto. Y eso que la idea no era baladí, ya que pretendía trasladar a la pantalla grande un hecho real acaecido en 1971 en Toronto. Sin embargo,  el bajo presupuesto, los bandazos de un guion equivocado y una puesta en escena confusa llevan a la decepción.

El profesor Coupland –Jared Harris- muestra a sus alumnos imágenes de un niño, en apariencia poseído. Les hace reflexionar sobre el asunto y no tarda en convencer a tres estudiantes para que le ayuden a investigar un caso similar y perseguir la búsqueda de una cura definitiva para ese tipo de enfermedades. La protagonista es una joven llamada Jane Harper –Olivia Cooke- que, en un fuerte estado de depresión, ha olvidado todo lo referente a su pasado y muestra signos preocupantes. Junto al profesor, en una mansión próxima a la Universidad, se aislan Harry –Rory Fleck-Byrne-, la casquivana Krissi –Erin Richard- y el inquieto Brian McNeill –Sam Claflin- que, siempre con su cámara al hombro, deberá filmar todas las cuestiones relativas al tratamiento.

Centrada en los años setenta, el realizador John Pogue ha hecho especial hincapié en la ambientación, incluida la música y los supuestos adelantos técnicos de la época. Se insiste repetidamente en ellos como si quisiera remarcar a conciencia el período en el que se centra el film. Sin embargo, la propuesta de un falso documental se aleja del espíritu de entonces. Además, se nota la influencia de otras producciones del género especialmente modernas. No se puede hablar de homenajes; más bien, de falta de personalidad. Y luego están los ruidos y los efectos sonoros. ¿Qué sería de una película de terror sin ellos? En este caso, algunos funcionan y otros no tanto.

La película comienza con sustos gratuitos, cosas que se caen por accidente e intentos más o menos conseguidos para buscar los sobresaltos. Después, no se sabe realmente el sentido de la historia. Había mimbres más que suficientes para desarrollar un argumento mucho más convincente. Por ejemplo, la atracción de la poseída por el camarógrafo, o el deseo del profesor Coupland por Jane, lo que provoca los celos de Krissi. En lugar de una derivación hacia el terror psicológico camina hacia la autodestrucción. Por no desarrollar esos aspectos  ni profundizar en los personajes, el metraje de solamente hora y media,  parece demasiado extenso y conduce a la desidia e incluso al aburrimiento.

Mal camino lleva este género de continuar por estos derroteros. Poco aporta esta niña que no se sabe muy bien si está poseída o tiene una doble personalidad. Claro que los jueguecitos con el fuego y las breves alusiones a distintos símbolos bastan para centrar un personaje errado, aunque Olivia Coke sea de lo mejor en cuanto al elenco artístico se refiere. La cinta es como si un adulto se bañara en una piscina infantil en la que por mucho que quisiera ni puede nadar ni entretenerse. Si la imaginación debe llegar al poder, esta cinta se queda en soldado raso.

Anuncios

From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

    Reblogueó esto en Gol&Goal.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: