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Descifrando Enigma (The Imitation Game) (*****)

30 diciembre 2014

Durante la Segunda Guerra Mundial el brillante matemático Alan Turing se puso al frente un equipo de investigadores para encontrar la fórmula que permitiese descifrar los textos codificados nazis, basados en una máquina llamad Enigma. Lejos de ser considerado como un héroe, fue condenado por homosexualidad.

Ahora que está muy en boga la discusión acerca de si las máquinas pueden algún día relativamente cercano superar la inteligencia humana, aparece este biopic de Alan Turing, que fue el primero en discutir sobre esa posibilidad. El británico fue pionero de la informática moderna y uno de los padres de la ciencia de la computación. Un genio con las matemáticas que, tras adelantar en veinticuatro meses la resolución de la Segunda Guerra Mundial, se suicidó dos años más tarde de que fuera condenado por homosexual aunque la Nochebuena de 2013 fuese exonerado, a través de un edicto, por la Reina Isabel II.

La película es otra cosa, ya que elude los computadores electrónicos programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física y la construcción de otra de sus máquinas en la Universidad de Manchester. Ambas cosas no empañan que nos encontremos ante una gran película. Sin duda, la mejor del año rodada en Gran Bretaña, que debe aspirar al Oscar como favorita en varios apartados, especialmente como mejor film, mejor banda sonora y fotografía pero, sobre todo, en el que se refiere a mejor actor principal, porque Benedict Cumberbatch ofrece una interpretación antológica del personaje central.

A partir de la biografía escrita por Andrew Hodges, el guion de Graham Moore era poco menos que una golosina para el noruego Morten TyldumHeadhunters. Para ello, se centra en un par de historias de amor que tienen a Alan Turing como epicentro. Debido a que no era muy buen estudiante en las materias que se apartasen dej cálculo, no pudo cursar estudios en su primera elección, el Trinity Colllege, teniendo que conformarse con el King’s College de la Universidad de Cambridge. En la pantalla grande se afirma que fue allí donde conoció a un compañero de estudios mayor que él, Christopher Morcom –Jack Bannon-, su primer amor, aunque en realidad este episodio de su vida tuvo lugar en el internado de Sherborne, en Doset.

Andando el tiempo bautizó con el nombre Christopher a la máquina que construyó para descifrar los mensajes alemanes. A pesar de que desconocía el idioma de Hitler, fue reclutado junto a otras mentes privilegiadas para reventar dichos códigos. Primero, fue el campeón ajedrecista y criptógrafo Hugh Alexander –Matthew Goode- quien dirigía los trabajos, aunque posteriormente fue el propio Turing quien se puso al frente del proyecto. En esa fase reclutó a la única mujer Joan Clarke –Keira Knightley-, con quien mantuvo una relación muy especial. Un amor cerebral, podría decirse.

El equipo debía descifrar los envíos cifrados a través de una máquina conocida como Enigma. Los trillones de posibilidades obligarían a que se trabajase durante décadas para hallar una solución. El ingenio construido por Turing permitió que se acortase la guerra en dos años, aunque para ello se tuvieran que sacrificar las vidas de decenas de inocentes.

Tyldum ha firmado con esta historia una de las mejores películas del 2014. No utiliza flashbacks tradicionales, si no que el relato tiene tres vías de narración en las que encontramos, respectivamente, a Turing como estudiante, al frente del proyecto de resolución de Enigma y cuando es detenido por homosexual y relata su historia a la policía. La cinta, que combina la biografía con el thriller y el drama, mantiene el interés en todo momento y siempre con un tono muy elevado, que pierde puntuación, aunque no comercialidad, por ciertas lagunas narrativas y el bajo diseño de los personajes secundarios.

A cambio, se eleva por la partitura de Alexandre Desplat, la fotografía de Óscar Faura y la inmensa actuación de Benedict Cumberbatch, la mejor de su carrera hasta el momento. Se pueden encontrar paralelismos en esta historia con otras producciones, como Una mente maravillosa o El discurso del rey. Puede competir con ambas, al menos, en igualdad de condiciones y, seguramente, se imponga en cuanto a su comercialidad se refiere.

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From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

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