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El Villarreal gana respeto y el Barcelona los puntos (3-2)

1 febrero 2015

Después de un dominio insistente de los locales, Chéryshev adelanto al Villarreal a la media hora de juego. En la última jugada de la primera parte Neymar igualó. Nada más regresar de vestuarios, Vietto adelantó nuevamente a los suyos, pero en tres minutos, con goles de Rafiña y Messi, el Barça volteó el resultado.

Luis Enrique, fiel a su estilo, no repitió el equipo que dejó en la cuneta al Atlético de Madrid en la copa y sustituyó Rakitic por Rafiña. Con el brasileño, el control de los culés fue total en el primer cuarto de hora, período de tiempo en el que el Villarreal cedía cada vez más metros. Con Lionel Messi como maestro de ceremonias del juego de su equipo, todo indicaba que el conjunto de Marcelino sería incapaz de aguantar la igualada. Sus salidas con el balón controlado eran escasas y sólo hubo que registrar una llegada a las proximidades del área de Claudio Bravo en la primera media hora.

Fue en la segunda, a los treinta minutos, cuando el Villarreal se adelantó en el Camp Nou. Se produjo cuando los amarillo acumularon efectivos en ataque como consecuencia de un contragolpe en la que tres de sus hombres se plantaron contra dos azulgranas. No aprovecharon la acción pero sí el rechazo, con un tiro exterior de Mario, defectuoso, que Denis Chéryshev desvió lejos del cancerbero. El ruso se está ganando a pulso su regreso al Real Madrid la próxima temporada, después de que asegurarse de que su equipo acumule seis partidos consecutivos marcando.

Antes, Luis Suárez había desaprovechado una oportunidad de oro, sólo ante Asenjo. El uruguayo abre espacios, también los busca, pero sigue perdiendo crédito a la hora de encontrar el gol. Después, Messi retrasó su posición para organizar las ofensivas, porque los azulgranas, como era lógico, insistieron en su ataque, aunque sin demasiada clarividencia en ataque, lo que favorecía el orden defensivo de los visitantes. Mucha posesión, pero nula efectividad, e incluso pudo ser peor, puesto que un cabezazo de Vietto en un balón suelto, obligó a intervenir abajo al portero chileno.

Afortunadamente para los locales, Neymar Jr., igualó antes del descanso. Una pérdida de Giovanni en el centro del campo facilitó, sobre la bocina, un ataque conducido por Messi, que Rafiña culminó con un buen disparo desviado por Sergio Asenjo. Neymar, que pasaba por allí, transformó a puerta vacía. Un gol psicológico que debía de dar ánimos a los de Luis Enrique y que, seguramente, pesaría como una losa en los discípulos de Marcelino.

Salió agazapado el Villarreal en la segunda mitad, con el propósito de cazar otra contra que le diese muchos más réditos de los que, por propuesta ofensiva, merecía. Lo consiguió tan solo seis minutos después. Gerard Piqué se equivocó en el control y Giovanni dos Santos se fue directo hacía el área contraria. Escorado y sin aparentes opciones, esperó, regateo y cedió a Luciano Vietto, que venía en carrera, para poner otra vez en ventaja a los visitantes.

Poco les duró la alegría porque, para entonces, Andrés Iniesta se había echado el equipo a la espalda. Suyo fue el arranque de una buena jugada colectiva que terminó con un último rechazo y el envío a la red por parte de Rafiña, la apuesta de su técnico para esta jornada. Con el Barça desatado, su jugador estrella volteó el marcador, aparentemente de forma definitiva, tres minutos después. El esférico llegó a Messi al borde del área que libre de marca, lo envió al ángulo izquierdo de la portería de Asenjo, que poco pudo hacer salvo estirarse para nada.

Con el marcador en contra, los levantinos se estiraron un poco más y el choque se volvió vibrante, con ocasiones en cada portería. Más claras para los locales que mostraban errores tanto en ataque como en defensa, aunque se veían menos estos últimos porque tampoco se atrevían sus rivales a lanzarse desesperadamente a la ofensiva. Un partido de alta tensión, con los de Marcelino buscando la igualada y los azulgranas aspirando a sentenciar en cualquier contra gracias a la velocidad de sus puntas.

Luis Enrique apuntaló su defensa con Jeremy Mathieu, colocando a Mascherano en el puesto de la medular que dejó vacante Sergio Busquets. Sufría el asturiano, como también la parroquia, que temía la velocidad de los avanzados castellonenses. Con la presencia de Trigueros por Pina, se colega intentó aportar más clarividencia a los suyos, mientras que Pedro Rodríguez ocupó el lugar de Luis Suárez. Los catalanes sestearon y los castellonenses se mostraron impotentes.

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