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Tusk (-)

3 febrero 2015

Un friqui estadounidense, que cuelga en su transgresor espacio multimedia el vídeo de una mutilación, viaja a Canadá para entrevistar al protagonista. Finalmente, en el país vecino va en busca de las historias que le pueda narrar un tipo solitario quien aprecia su aparición con la idea de convertirlo en morsa.

Ha llegado la hora del absurdo, del y tú más y, especialmente del ¿pero esto qué es? Kevin Smith iba para figura trasgresora del séptimo arte. En los noventa sorprendió con cintas como Clercks y Mallrats. Después de Persiguiendo a Amy su carrera cayó en picado, volcándose en las comedias juveniles hasta que Red State parecía suponer un punto de inflexión. Sin embargo, ha superado cualquier expectativa negativa con este film absurdo, elemental en su planteamiento y que deja un sabor excesivamente ácido a pesar de su intento por llevarnos a la comedia sangrienta más alocada.

Wallace Bryton –Justin Long- y Teddy Craft –Haley Joel Osment- son los conductores de un podcast, o emisión de archivos multimedia que permite, por medio de una suscripción y el programa correspondiente, bajarse los archivos colgados a tal fin. En la última emisión presentaron a un muchacho canadiense, apodado Kill Bill Kid, que al jugar con una katana se cercenó accidentalmente una de sus piernas. Wallace viaja a Manitoba con la intención de entrevistar al chico, pero sólo llega a su entierro. Poco después, en un bar local observa una nota en la que un tal Howard Howe –Michael Parks- está dispuesto a contar historias inverosímiles a todo el que quiera escucharlas.

Hasta su casa se encamina el viajero, que llega a una vivienda enclavada en un paraje solitario donde Howard le relata cómo siendo joven fue salvado por una morsa a la que bautizó con el nombre de Mr. Tusk. Desde ese momento, su intención es que el recién llegado se convierta en uno de esos animales. Cuando Teddy comprende que su compañero está en peligro se desplaza hasta Canadá, donde se encuentra con un ex policía alcohólico, Guy Lapointe –Johnny Depp-, que lleva años detrás de la pista de Howard.

Con esa alocada propuesta, este film parece ser una orgía de divertimento para sus creadores, incluido el reparto, pero no trasluce fuera de la pantalla las emociones que, seguramente, salpicaron a sus responsables. Kevin Smith muestra una realización convencional al servicio de una historia que apenas se sostiene, tanto por su contenido como por su desarrollo. Incluso, los actores parece que tampoco se toman demasiado en serio su trabajo, a excepción de Haley Joel Osment, el que fuera cautivador niño de El sexto sentido. Todavía no acertamos a explicar las razones por las que una estrella como Johnny Depp puedo acceder a interpretar su errático personaje.

Quienes han formado parte del rodaje de esta producción confiaban en que se convirtiera en una película de culto pero, tras su paso por el Festival de Toronto, la respuesta del público norteamericano resultó menos que tibia y el peso de la cinta fue languideciendo. Basta un ejemplo para representar su humor: el programa que dirigen los protagonistas se titula Not- See Party, para que exista una confusión al pronunciarlo con el partido nazi. Después, el intento de comedia se transforma en órganos amputados, gestos exagerados y un tipo que cada vez se parece más a una morsa. Nada que ver con el póster de lanzamiento del film, toda una obra de arte en comparación con lo que se ofrece en el celuloide.

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From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

    Reblogueó esto en Vía Láctea.

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