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En tercera persona (Third Person) (*)

3 marzo 2015

Tres historias de amor suceden simultáneamente en otras tantas localizaciones distintas: París, Nueva York y Roma.  En todas ellas, por una razón, u otra hay un niño que afecta decisivamente las relaciones entre los amantes. Bien sea por la muerte del mismo, la patria potestad o el rapto, lo que lleva a situaciones límite.

El cineasta Paul Haggis da la sensación de quiere copiarse a sí mismo. Después de su éxito en 2004 con Crash, que obtuvo el Oscar a la mejor película, guion original y montaje, repite fórmula con una puesta en escena de historias cruzadas en la que cambia las tensiones religiosas y sociales por el amor y el sentimiento de culpa. Si su gran éxito se situaba en la ciudad de Los Ángeles, aquí se alterna el escenario entre París, Nueva York y Roma.

En la Ciudad Luz, un escritor llamado Michael –Liam Neeson- retoca su última novela durante la Feria del Libro, al tiempo que se encuentra con su amante, Anna –Olivia Wilde-, con quien mantiene una relación basada en un extraño juego de atracciones mutuas. Se acaba de separar de Elaine –Kim Basinger- a raíz de la muerte de su hija, que sucedió durante un despiste.

En la capital italiana aparece Scott –Adrien Brody-, un empresario norteamericano, que conoce a la gitana Monika –Moran Atias- en un bar de mala muerte. Ella se las ingenia para atraparle en una red de atracción física con la intención de sacarle un buen pellizco económico con la excusa de recuperar a su hija, raptada por una red mafiosa rusa. Scott, que acaba de separarse de Theresa –Maria Bello-, ha perdido recientemente a su hija y el asunto le conmueve.

En Nueva York, Julia –Mila Kunis- encuentra emplea como limpiadora en un hotel. Poco después pierde la dirección a la que debía acudir para una cita importante, ya que se trataba de la custodia de su hijo, que ahora vive con su ex, Rick –James Franco-, un afamado pintor que desea demostrar que su madre maltrataba pequeño para no compartir la custodia.

Las historias se cruzan por medio de un montaje atractivo, pero si Paul Haggis se movía muy bien en Los Ángeles, no hace lo propio con el cambio de ubicación. Desde luego, lo mejor de la cinta son los lugares que retrata perfectamente con la cámara, sin recurrir en demasía a los tópicos. Yerra en el guion y en algunos momentos de la puesta en escena que provocan la confusión del público.

En Italia hay momentos que la historia desbarra, aunque no resulta menos creíble que el resto de las propuestas, cuyos personajes a veces son tangenciales y otras se cruzan. La licencia que se permite mezclando las habitaciones del hotel en el que trabaja Julia con el que se hospedan Michael y Anna, que tiene una relación incestuosa con su padre, parece fuera de lugar, aunque intente justificarla cuando mezcla a tres mujeres, la propia Anna con Monika y Julia sin que sus personajes tengan demasiado en común . Propuestas de este tipo se aplaudieron cuando Luis Buñuel rodó Ese oscuro objeto de deseo. En este caso, la apuesta no consigue el mismo resultado que en el film del maestro aragonés, y no deja de parecer un galimatías sin sentido, protagonizado por un atractivo reparto cuyos actores, salvo en raras excepciones, no terminan de creerse a pies juntillas su papel.

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From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

    Reblogueó esto en Vía Láctea.

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