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Desterrado (Outcast) (-)

14 marzo 2015

En plena Edad Media, dos cruzados con remordimientos, después de sus actos en Tierra Santa, se encuentran en China. Allí, deben proteger al heredero del trono y a su hermana de la persecución de que son objeto por parte del primogénito.

Este es uno de esos claros ejemplos que da pereza, tanto verla como escribir de ella. Se trata de una coproducción entre Estados Unidos, China y Canadá que no aporta prácticamente nada al séptimo arte y que, para colmo, se anuncia una secuela. Un hito más en la errática filmografía de Nicolas Cage, aunque suponemos que su concurso tiene mucho que ver con la participación de una estrella de Hollywood para que esta producción tuviera un reclamo comercial suficiente. Comparte honores estelares con Hayden Christensen, protagonista de Jumper, y cuyo peinado en esta ocasión le hace parecer más a David de Gea, el guardameta del Manchester United que a un cruzado de espada fácil y movimientos ágiles.

En esta ópera prima de Nick Powell, que ilustra un guion perplejo de James Dormer, asistimos a un preámbulo durante las Cruzadas. Los guerreros cristianos asaltan una ciudad que se salda con la muerte de mujeres y niños. Un estigma que pesará sobre las conciencias de los dos hombres más valerosos, Gallain –Cage- y su pupilo Jacob –Christensen-. Seguidamente, en China, el Rey nombra heredero a su hijo pequeño Shing –Andy On-, un chaval pacifista, que huye acompañado de su hermana Lian –Yifei Liu-. Cuando el primogénito se entera de la decisión mata a su padre y ordena la muerte de sus hermanos sin que nadie se lo reproche.

En su huida, el pequeño rey se encuentra con Jacob, quien decide ayudarle a causa de sus remordimientos. Juntos emprenden viaje hacia las montañas, donde mora el llamado fantasma blanco, que no es otro que Gallain, junto a un grupo de hombres aguerridos. Tras su reencuentro harán frente a las tropas de Chen para que prevalezca la justicia.

Pese la hora y media de duración, la película se hace larga y el guion tiene agujeros por todas partes. Han pasado tres años desde que tuvieron lugar los sucesos en Tierra Santa y Jacob conoce la orografía del Lejano Oriente como la palma de sus manos. Tampoco tiene problemas para entenderse con los nativos, porque todos hablan un inglés de manual. Nick Powell intenta hacerse notar con planos exteriores con los que, seguramente, se siente muy complacido, pero todos deseamos que surjan nuevas secuencias de acción que, al fin y al cabo, es lo único que importa en esta cinta.

Duelos, peleas, ataques, persecuciones… En definitiva, acción por acción, con una interpretación que no pasará a la historia, una dirección artística bastante pobre y hasta dos arañas correteando por el desierto. Ni siquiera la coreografía aporta nada nuevo a un sinfín de películas destinadas a cubrir espacios en las tardes aburridas de sobremesa. La adicción al opio del protagonista aporta tan poco al contenido global como el hecho de que reconozcan al chaval que origina la historia y a su hermana por donde quiera que pasan. Tiene mucho mérito, porque entonces no había telediarios ni carteles de Se busca. Tan incoherente como el hecho de que en China, con naranjos incluidos, nos presenten a un rey y no a un emperador. En fin, que si hacen una secuela, esperemos que nos encuentren muy lejos. De momento, preferimos quedarnos con el cartel y la foto fija.

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From → Cine

One Comment
  1. pdef permalink

    Reblogueó esto en Vía Láctea.

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