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Mínúculos: El valle de las hormigas perdidas (Minuscule: La vallée des formus perdues) (****)

20 marzo 2015

Un grupo de hormigas negras encuentran un auténtico tesoro en un claro del bosque, nada menos que una caja de azúcar. De inmediato, se afanan por transportarla a un lugar seguro mientras son perseguidas por unas hormigas rojas que quieren hacerse con el preciado botín. En medio, aparece una mariquita que se ha separado de los suyos.

Nos encontramos ante una transposición de una serie divulgativa francesa de animación titulada Minúsculos: La vida privada de los insectos, creada por Thomas Zsabo y Héléne Giraud, que son los corresponsables de esta propuesta con el que el primero debuta en la pantalla grande. Giraud, hija del músico conocido como Moebieus, fue la responsable de la creación gráfica de El quinto elemento, la película de Luc Besson. Su trabajo se nota en una producción rodada en escenarios reales y cuyos personajes han sido incluidos por medio del ordenador gracias a la técnica de cine en relieve.

Parecía complicado convertir en largometraje unos capítulos televisivos cuya duración de cada uno no se extiende más allá de cinco minutos, pero los creadores han superado la prueba con creces, ofreciéndonos su particular mundo de forma muy legible a través de una puesta en escena sorprendente. En el rodaje de exteriores apenas hay elementos técnicos. Se ha jugado especialmente con la luz natural para dañar lo menos posible el entorno y ser absolutamente respetuosos con el ecosistema de los parques nacionales franceses de Ecrins y Mercantour, donde fueron rodadas la mayor parte de las secuencias.

La cinta elude los diálogos. Ni una sola conversación. Su efectividad se basa en el juego de luces, la idea que contiene su argumento, una técnica tridimensional más que pasable, una interesante partitura a cargo de Hervé Lavandier y, sobre todo, un sonido espléndido, creativo y emocionante. Sobresalen especialmente el crepitar de las hojas y los sones de los animales muy poco antropomórficos diseñados para el film, lo que deriva en movimientos aparentemente más torpes de lo habitual. Se trata de un trabajo que se disfruta casi más cuando se comenta a la salida del cine que a la hora de visionarlo.

El argumento es siempre. Una pareja  disfruta de un almuerzo en el campo cuando tiene que salir apresuradamente. Un grupo de hormigas negras se acercan hasta los restos de comida y una de ellas descubre un auténtico botín en forma de una caja de azúcar. Decididas a transportarlo lejos de cualquier deseo externo, se afanan en su trabajo, pero una formación de hormigas rojas se entera del hallazgo y pretende hacerse con el tesoro. Comienza así una persecución en la que aparece una mariquita despistada que ayudará a que la historia sea mucho más digerible.

Sin palabras, al estilo de Fantasía, la película quiere ser ante todo didáctica. No hay chistes fáciles ni personajes que se hagan los graciosos porque se lo exija el guion. Muy lejos de las cintas de los grandes estudios que tienen como protagonistas a hormigas, el esfuerzo de su puesta en escena es plausible. Probablemente, no sea una producción destinada a los más pequeños de la casa, debido a la mencionada ausencia de diálogos y a que no hay cantables que puedan recordar. Simplemente, aunque sea muy difícil conseguirlo, se contrapone a quienes consiguen sobresalir con el trabajo incansable frente a quienes viven muy bien aprovechándose de los demás. A su conclusión es cuando se comentan o discuten las posturas de cada uno y se habla del esfuerzo titánico que ha supuesto este rodaje.

From → Cine

One Comment
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