Saltar al contenido

Fast and Furious 7 (***)

1 abril 2015

Después de eliminar a Owen Shaw y su equipo, el hermano de éste decide terminar con la familia. Hobbs es atacado en su propia oficina, a resultas de lo cual debe permanecer en un centro hospitalario. Al enterarse de esta noticia y de la muerte de Han, los protagonistas deciden buscar al causante de ambos incidentes.

Durante algún tiempo, los casi 300 millones de seguidores con que cuenta en Facebook esta saga vivieron con zozobra la posibilidad de que se diera carpetazo a la misma sin oportunidad de que se estrenase esta nueva entrega. El fallecimiento de Paul Walker –Brian O’Conner-, precisamente como consecuencia de un accidente de coche, cuando se dirigía a un acto benéfico, fue el detonante para que dicha información tomase cuerpo. Se llevaba solamente un mes de rodaje y Justin Lin, director de cada una de las películas desde 2006, había renunciado a trabajar en ésta puesto que se encontraba inmerso en la postproducción de la anterior. Además, Dwayne Johnson tenía repleta su agenda con el rodaje de Hércules.

Finalmente, la cinta ha visto la luz gracias al empeño de la productora, a la entrega de Vin Diesel  y una buena dosis de efectos especiales. Para reemplazar a Paul Walker se echó mano de su hermano Cody. El resto, lo que se refiere a primeros planos, fue encomendado a los expertos de CGI que intervinieron en Avatar. De esta forma, y con algunas aportaciones enternecedoras, como las lágrimas de Diesel en  la presentación, y el hecho de que bautizara a su recién nacida hija con el nombre de Paulina, convirtieron a esta película en la apertura más taquillera de la historia en el mes de abril por lo que se refiere al mercado norteamericano.

En el caso de esta producción casi es preferible no hablar del argumento. Se trata de una mera disculpa para que haya persecuciones, automóviles a toda mecha y situaciones imposibles. Se incorpora a la saga Jason Statham, como el antagonista Deckard Shaw, así que los duelos automovilísticos, y de los otros, entre él y Dominic Toretto adquieren tintes antológicos. Junto a ellos, aparecen los habituales miembros del equipo que ha hecho célebre esta franquicia:  Michelle Rodríguez –Letty Ortiz-, Jordana Brewster –Mia Toretto-, Chris Bridges –Tej Parker-, Lucas Negro –Sean Boswell- y Elsa Pataky –Elena Neves-. A ellos se unen Kurt Russell, un agente que proporciona a Toretto y compañía los medios necesarios para capturar a Shaw, y Nathalie Emmanuel –Megan Ramsey-, una hacker que ha ideado El ojo de Dios, procedimiento informático por el que se puede localizar la ubicación de cualquier persona en todo momento.

El argumento nos lleva a Tokio, Abu Dabi, Londres, las montañas del Cáucaso y Los Ángeles. Cada secuencia parece más arriesgada que la anterior. Lo que sucede en la pantalla, si exceptuamos el pequeño bache inicial, es tan vertiginoso como imposible. Los protagonistas se libran siempre por los pelos de una muerte segura con cabriolas inimaginables, pero siempre con vehículos motorizados como protagonistas. Autos que van desde un Dodge Charger R/T de 1970 a un Lykan Hypersport de 2014, pasando por el inevitable Camaro o el Ferrari 458 y el McLaren MP24.

Las gestas que aparecen en la pantalla son materialmente inverosímiles, pero los personajes salen bien librados de ellas en un ejercicio del más difícil todavía. No falta el transvase de un coche a otro o la embestida a un helicóptero, al estilo de Jungla de cristal. La saga hace tiempo que no se dedica únicamente a las carreras. Ahora los protagonistas trabajan al lado bueno de la ley, lo que les posibilita efectuar una serie de acciones absolutamente perseguidas. Al final, causan más destrozos que el 11-S, pero esto es cine y aquí todo su permite. Una apuesta vertiginosa que pasa rauda a pesar de sus 137 minutos de duración, incluida la coda para justificar que, si hay nuevas entregas, Brian O’Conner no participará en ellas por dedicarse a su familia. No defrauda esta propuesta de absoluto riesgo elevado a la enésima potencia. James Wan, habituado a títulos de terror, ha dirigido un puro espectáculo, a la altura de los mejores combates de lucha libre, o las demostraciones más arriesgadas de deporte extremo. Sea bienvenida.

Mención aparte merecen las carcajadas cuando aparece la tumba de Leticia Ortiz. Los responsables del film no tienen la culpa.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: