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Phoenix (***)

9 junio 2015

Una prometedora cantante alemana es traicionada por su marido y llevada a Auschwitz durante el período nazi. Milagrosamente, sale con vida tras recibir un disparo y, al concluir la guerra, intenta rehacer su vida y reencontrarse con su esposo, un destacado pianista. Sin embargo, nada es como ella esperaba.

El dúo formado por el cineasta Christian Petzold y la actriz Nina Hoss regresa después de Jericho -2008- y Bárbara -2012- con una película basada en una novela de Hubert Monteilhet que se desarrolla tras la II Guerra Mundial, durante la reconstrucción alemana. Ganadora del Premio FIPRESCI en la pasada edición del Festival de San Sebastián, constituye un melodrama contundente que, con algunos errores de montaje en la fase inicial, se fundamenta en una puesta en escena coherente y la buena interpretación de la protagonista y de Ronald Zehrfeld, su compañero de reparto.

Nelly Lenz es una sobreviviente de Auschwitz. Tras darla por muerta, después de recibir un disparo en el rostro, una cooperante, Lene Winter –Nina Kunzendorf- consigue llevarla a Berlín donde es operada por un eminente cirujano plástico. Una vez recuperada, su deseo es reencontrarse con su marido Johannes, y a ello dedica todos sus esfuerzos.

Lene le oculta inicialmente que fue él quien la traicionó y, a cambio de su libertad, también el culpable de que terminara en un campo de concentración. Nelly sigue adelante con sus pesquisas que la conducen a un cabaret de la zona estadounidense llamado Phoenix. Allí es donde encuentra al que fuera su esposo, que ahora trabaja como camarero. Debido a la reconstrucción de su cara, él no la reconoce, pero entiende que posee un gran parecido con su mujer, por lo que la conmina a prepararse para que, en unas fechas próximas, pueda reaparecer ante sus conocidos y recuperar una jugosa herencia, que se repartirían entre ambos.

Gracias a su actriz fetiche, y con una puesta en escena que bebe del más clásico realismo alemán, aunque a veces el trabajo con las sombras no sean tan contundentes como en las cintas más populares de Murnau, la producción es un buen ejemplo del sentido de la culpabilidad en la postguerra. Nina Hoss  firma un personaje débil, enamorado y que acepta los horrores vividos por un amor que hace tiempo se evaporó. Ronald Zehrfeld es un canalla de poca monta al que la vida no le ha tratado como él quisiera. Juntos se enfrentarán al afecto y al desengaño hasta desembocar en un final lógico pero no por ello menos sorprendente.

Le sobra algo de metraje desde la mitad de la película hasta el desenlace, que es cuando se hace más monótona, y le faltan algunas explicaciones. Nelly encuentra demasiado rápido el Phoenix. Apenas deambula por el tenebroso Berlín destruido por los horrores de la guerra y no se muestran las diferencias entre los distintos sectores. Tampoco se mencionan en los diálogos.

Suponemos que el relato en el que se basa es algo más prolijo en detalles, pero Petzold ha preferido centrarse en los sentimientos de su protagonista. Una persona que ha visto destruida su carrera y también se esencia como mujer.  Su elección de que el médico deje su rostro lo más parecido a como era antes de la guerra ya nos da una idea  de su personalidad y de su sufrimiento, que se refuerzan con los dos episodios en que se encuentra frente a un hombre antes de aceptar la propuesta de Johannes. No está convencida de que sea lo mejor, pero si con ello puede recuperarlo se dará por satisfecha. Una soberbia declaración de amor.

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From → Cine

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