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Los Minions (The Minions) (***)

3 julio 2015

Los Minions son esos seres diminutos y amarillos que aparecen como esbirros de Gru. Creados para servir a los más malignos, la ausencia de un jefe les llevó a una profunda depresión hasta que, en 1968, Kevin decidió ponerse, junto a Stuart y Bob, para encontrar al ser más vil y despreciable que pudiera encontrarse sobre la faz de la Tierra.

Hasta en dos ocasiones se retrasó el estreno de este largometraje que, finalmente, ve la luz en España antes incluso que en Estados Unidos. Las esperanzas puestas en estas criaturas enanas y con fiebre amarilla, se han visto cumplidas en parte puesto que, sus deshilachadas aventuras, compuestas casi siempre por gags, no te hacen perder la sonrisa en ningún momento. Los más pequeños disfrutarán con estos personajes, principalmente con los tres protagonistas, mientras que los mayores siempre recordarán con nostalgia pasajes de los sesenta, durante el movimiento hippie en Estados Unidos y la gran época del pop y los pantalones campana en Inglaterra. Anécdotas más que historia.

Aunque en uno de los cortos protagonizados por estos seres se nos indica que fueron creados merced a una cadena mutada de ADN, el tráiler nos hablaba de su origen acuático, aunque en el film no puedan respirar bajo el agua. El caso es que surgen para servir al más vil y perverso ser que habite sobre la Tierra. Por eso tuvieron como jefe al Tyranosaurus Rex, pero también a un faraón egipcio. Estuvieron al servicio de Napoleón, e incluso del conde Drácula. Las crónicas nos hablan también de Gengis Khhn, un monarca medieval y un capitán pirata, pero algunas de sus aventuras se debieron de quedar en la mesa de montaje. Sus creadores tuvieron el buen gusto de no recurrir a dictadores del siglo XX. Mucho antes, los Minions habían entrado en el más profundo abatimiento al no tener quien les mandase. Su fin se anunciaba pronto.

Uno de sus congéneres, el valiente Kevin, tomó la decisión de partir desde la Antártida, donde estaban recluidos, para buscar un villano a su altura. Acompañado por Stuart y Bob, llega a Orlando, donde tiene lugar una concentración de los mayores criminales del mundo entre los que destaca Scarlett Overkill, quien pone a prueba a toda la concurrencia para encontrar un esbirro a su altura. Casualmente, son los pequeños recién llegados quienes se hacen con el rubí mostrado por la villana, quien se los lleva a su castillo londinense para presentarles a su esposo Herb, un inventor que facilita a los pequeños y amarillentos seres las armas necesarias para que se hagan con la corona real de Isabel II.

Si antes ya habíamos asistido a unas aventuras disparatadas de los tres Minions que, al final de la segunda entrega de Gru, se presentaban al castin del film, lo que sucede en la capital británica es desbordante. Con una versión 3D que enriquece la aventura, aunque sea totalmente prescindible, los tres protagonistas se enfrentan a retos encadenados, que funcionan como una especie de sketches al servicio de una línea argumental no demasiado coherente. Sin embargo, la sonrisa, y en ocasiones las carcajadas, acompañan durante toda la proyección.

Los más pequeños se entretendrán con las andanzas de Kevin, Stuart y Bob, así como las del resto de componentes de su tribu. Unos con más pelos que otros, con uno o dos ojos. Poseen un idioma muy particular, como si mantuviéramos una conversación con un crío de guardería, aunque se les entienda casi todo. Acompañando a sus peripecias, viviremos acontecimientos históricos de menos y mayor calado, que van desde la construcción de la Ópera de Sideny hasta la famosa fotografía de The Beatles cruzando el paso de cebra en Abbey Road. Los mayores encontrarán en estos guiños buenas ocasiones para el recuerdo.

La partitura original de Heitor Pereira, se acompaña con temas originales de la época en que transcurre el film, lo que enrique esta propuesta dirigida por Kyle Balda y Pierre Coffin, responsables de los cortos de protagonizados por los Minions y los largometrajes de Gru, mi villano preferido, respectivamente. Desde el inicio, a los acordes del Happy Togeter de The Turtles, hasta la mítica Revolution, se incluye la sintonía de la serie televisiva The Monkees, pasando por temas de The Spencer David Group, The Kins, Donovan o The Who. En la versión española, se luce especialmente Florentino Fernández, mientras que Quim Gutiérrez pone voz a Herb Overkill.

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From → Cine

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