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Reina y patria (Queen and Country) (***)

10 septiembre 2015

El joven Bill Rohan es reclutado por el Ejército británico durante la Guerra de Corea. En lugar de viajar al conflicto de Extremo Oriente, se queda como sargento instructor y el film narra sus peripecias dentro del cuartel al que ha sido asignado, sus primeros devaneos amorosos y sus contactos iniciales con el séptimo arte.

Continuación de la espléndida Esperanza y gloria, el veterano John Boorman regresa con una historia propia que insiste en su alter ego cinematográfico, Bill Rohan -Callum Turner-. De esta manera, firma una nueva obra autobiográfica que, lejos de sus títulos más importantes, tiene una vertiente de comedia mucho más acentuada, al igual que sucedía en la floja Donde está el corazón. Evidentemente, se queda lejos de la calidad del largometraje que inició la saga, pero aun así el producto no es desdeñable, por lo que esperamos con suficiente ansiedad la entrega que cerrará la trilogía, en la que encontramos al protagonista inmerso en el mundo cinematográfico.

Bill vive con sus padres en una pequeña isla del Támesis, y es testigo de un primer rodaje antes de ser reclutado en pleno conflicto entre las dos Coreas, a principios de los cincuenta. Lejos de ir a la guerra, tanto él como su amigo recluta Percy Hapgood –Caleb Landry Jones- son ascendidos a sargento y tienen la misión de enseñar mecanografía a chicos de nuevos remplazos. En el cuartel sufren el estricto cumplimiento del orden castrense por parte de su inmediato superior, el sargento mayor Bradley –David Thewlis- y la veteranía del asistente Redmon –Pat Shortt-, quien siempre encuentra el medio para escaquearse de sus funciones. La desaparición de un reloj del regimiento es la clave para que el Mayor Cross –Richard E. Grant- tome cartas en el asunto.

Paralelamente, los dos jóvenes se enfrentan a diferentes escarceos amorosos. Aunque Bill se siente atraído por la enigmática Ophelia –Tamsin Egerton-, se compenetrará mucho mejor con la enfermera Sophie Adams –Aimee-Ffion Edwards-, por quien se interesó inicialmente su compañero. Finalmente, Percy formalizará su romance con Dawn –Vanessa Kirby-, hermana de Bill, quien ha regresado de Canadá sin su pareja pero con dos hijos.

Lo mejor de la cinta es el reflejo de la vida castrense. Historia de la mili en tiempos revueltos, que bien podríamos situarla en el polo opuesto a filmes mucho más duros y de mayor tensión, como El sargento de hierro. Ni siquiera los esfuerzos físicos llegan al nivel de Oficial y caballero, ni la amistad o el romance alcanzan el nivel dramático de esta última. Sin duda, nos encontramos con una película mucho más ligera de lo que esperábamos a tenor de lo mostrado por su hermana mayor, Esperanza y gloria, centrada en el Londres asediado por los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin duda, John Boorman no ha perdido ni un ápice de su fortaleza como cineasta, sólo que este caso se enfrenta a un producto menor, que se queda por debajo de sus obras más comprometidas. El elemental guion tiene la mayor parte de culpa. Pocos detalles en esta producción recuerdan al autor de cintas con mayor contenido épico como La selva esmeralda o Deliverance, así como de otras incursiones biográficas, especialmente en el caso de El general. De todas formas, debemos considerarla por delante de sus trabajos menos agradecidos en un título que hace referencia al cambio de monarca en Gran Bretaña, con la ascensión al trono de Isabel II.

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From → Cine

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