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Irrational Man (***)

25 septiembre 2015

Un profesor de filosofía que atraviesa por una profunda crisis existencial, llega a una Universidad de la Costa Este de Estados Unidos para impartir un curso de verano. Allí se enamora de su alumna más brillante y, decidido a perpetrar un acto sorprendente, halla nuevamente razones para vivir con plenitud.

Regresa con su película anual uno de los grandes genios de la historia del cine. Woody Allen, en un escenario inhabitual, como es Newport y la zona que rodea Providence, se enfrasca en nuevo estudio sobre la culpabilidad. Delitos y faltas fue su primera incursión en este campo. Un film redondo. Insistió con Mtach Point, en la que incluía un elemento nuevo, la suerte. Otra espléndida película. Y continuó con El sueño de Casandra, menos atractiva que las dos anteriores.

En este caso, nos encontramos con un film que no figurará entre las grandes películas filmadas por el judío neoyorquino.  Probablemente, el guion le ha quedado un poco más ligero que de costumbre, y se echan en falta algunos diálogos chispeantes con los que suele aderezar sus trabajos  que no son eminentemente trágicos. Aun así, ya quisiera el resto de cineastas tener su clarividencia para contar cualquier historia y su inteligencia para meternos de lleno en la película con soluciones técnicas imaginativas y brillantes.

Un reputado profesor de filosofía, Abe Lucas –Joaquin Phoenix-, llega a la Universidad de Braylin para impartir un curso de verano. Su fama de mujeriego, especialmente sensible con sus alumnas, le precede. El relato se centra en su personaje y en el de una alumna, Jil Pollard –Emma Stone- a través de discursos en off que nos acercan a sus respectivas personalidades. Abe pasa por un período especialmente difícil. Una crisis existencial que le lleva a coquetear con el suicidio y a entregarse a la bebida. No puede satisfacer en la cama a una compañera del claustro, Rita Richards –Parker Posey-, cuyo matrimonio con un colega no funciona.

Jill es la novia de Roy –Jamie Blackley-, un joven talentoso y profundamente enamorado, que comienza a desconfiar de su relación a medida que la presencia de su nuevo profesor de filosofía está más presente en sus conversaciones. El punto de inflexión llega, acompañado de una imaginativa solución técnica, cuando los dos personajes centrales se encuentran en un restaurante y escuchan una conversación, al término de la cual, Abe encuentra motivos suficientes para asesinar al juez Spangler –Tom Kemp-, una persona a la que ni siquiera conoce.

El hecho de librar al mundo de alguien que ha causado dolor a varias personas es un buen argumento para el profesor de filosofía que, al tiempo, comienza a entusiasmarse con la idea de perpetrar el asesinato perfecto. Immanuel Kant y Soren Kierkegaard aparecen como referencias, pero también los escritores rusos, especialmente Fedor Dostoievski y su obra cumbre, Crimen y castigo. Sin embargo, el razonamiento más empírico se convierte en irracional cuando se incluye un elemento no contemplado por los clásicos: la suerte. La misma fuerza del destino que se reflejaba en Match Point con la pelota que golpeaba en la red y que podía caer para cualquier lado de la pista, recupera su importancia en esta propuesta.

Mientras el afamado autor y experto en filosofía se convierte con sus actos en un hombre menos reflexivo. Gracias a esa conversación de restaurante satisfará a Rita y determinará que persevere en su idilio con Jill. Será ella el elemento más racional del film. En medio del caos aparece su figura, aunque está lejos de ordenar lo que sucede a su alrededor. Le basta con recordar que quien comete un asesinato, cometerá más.

Un vestuario al menos discutible y una banda sonora demasiado machacona en la que se repiten hasta la saciedad, casi como leitmotiv, un par de temas de Ramses Lewis Trio, representan los aspectos menos ensalzables del film junto con un guion más débil y menos elaborado que los que Allen nos tiene acostumbrados en sus filmes más brillantes. Por el contrario, su puesta en escena, el trabajo de los actores y la propuesta de la historia engrandecen una película buena que no llega a ser magnífica.

From → Cine

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