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Los miércoles no existen (***)

15 octubre 2015

César, incapaz de olvidar a su novia de siempre tras ser abandonado al proponerle matrimonio, intenta ser animado por su mejor amigo,  Hugo, quien acaba liado con Irene, a punto de casarse con Pablo, enamorado de su hermana pequeña. Este día, curiosamente miércoles, es el punto de partida de todos los líos y cruces de caminos.

Por Pedro de Frutos

Peris Romano –Time After Time- lleva a la gran pantalla este título, tanto como director y guionista, a partir de la obra de teatro homónima. Hermana pequeña de El otro lado de la cama, primogénita en las lides de la comedia musical urbana española con base musical pop de temas modernos. En el caso de la cinta que se nos ocupa, la acción también transcurre en Madrid, manteniendo gran parte del elenco teatral original, y se nos presenta a través de pequeñas historias que saltan en el tiempo, a lo largo de la última década, para mostrarnos las aventuras de desamor y enredos sentimentales que entrecruzan a todos los protagonistas.

Las infidelidades, encuentros casuales y dudas amorosas son el plato principal y común denominador de todas ellas, al igual que el día de la semana en la que tienen lugar, los miércoles. Sin llegar a catalogar a esta película de obra maestra de la comedia española contemporánea, hay que reconocerle una gran cantidad de virtudes. No solamente consigue atrapar al espectador durante las dos horas de metraje, sino que empatiza con él a través de diversas situaciones que todos nos hemos podido encontrar una vez en la vida. En ellas, los protagonistas bien podrían ser aquel o aquella amiga que bien conocemos; pero llevados, en algunos casos, a una exageración comedida que linda con lo absurdo en vez de con lo irreal gracias a unos diálogos acertados.

En esta amalgama de fauna romántica nos encontramos con el pseudoartista bohemio, guapete, salido y cachas -William Miller- que trabaja como camarero medio temporal antes de triunfar como empresario, pero que tiene el cerebro de un grillo; su mejor amigo -Gorka Otxoa-, condenada al autoderrotismo, un arquitecto -Eduardo Noriega- de vida ajetreada y modales de conquistador; una periodista -Inma Cuesta- adicta al móvil e incapaz de encarar el futuro con otra persona y, finalmente, las dos hermanas -Alexandra Jiménez y Andrea Duro- enamoradas del galán arquitecto y que crearán un triángulo amoroso. Todos ellos, para sorpresa de muchos, además de actuar, cantan. ¡Quién nos iba a decir que escucharíamos esa faceta de Eduardo Noriega en el séptimo arte! Y lo hacen, como ya hemos comentado, al son de música contemporánea, pero con una puesta en escena un tanto curiosa, pues en todos aquellos momentos en que se  ambienta la acción, los temas son “tocados en vivo”, pero al mismo tiempo los intérpretes nunca forman parte de ésta.

De este modo, Los miércoles no existen se postulan como una alternativa divertida y atractiva para pasar un buen rato gracias a sus diálogos afinados, una parte técnica que presume de no sacarnos de la acción en ningún momento, estrambóticos personajes y situaciones cotidianas que se mueven al son de los partícipes en ella. Así nos lleva a una retahíla de carcajadas en una cinta que se hace partícipe por méritos propios en lo que parece uno de los mejores momentos de la comedia nacional en los últimos años.

From → Cine

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