Skip to content

Paper Planes (**)

14 noviembre 2015

Un niño australiano tiene la ilusión de competir en los campeonatos mundiales de aviones de papel, a disputar en Tokio. De esta forma, hace frente a la frustración por la pérdida de su madre, fallecida algunos meses atrás. También es una forma de que reaccione su padre, que desde entonces no quiere salir de casa.

Creíamos que habíamos visto prácticamente todo en lo referente a la superación personal infantil relacionada con el deporte o con actividades culturales. Pues no. Desde las antípodas nos llega este film centrado en los deseos de un niño de diez años que desea representar a su país en el campeonato del Mundo de aviones de papel. Se trata de una historia de corte humano, en la que todo tiende a la bondad y que, gracias a la cual, se autor extendió el éxito con la publicación de un libro sobre la película, con indicaciones para doblar correctamente los folios que se convirtió en el volumen infantil más vendido de Australia.

Dylan -encarnado por Ed Oxenbould, protagonista de La visita- vive con su padre Jack –Sam Worthington-, sumido en una auténtica depresión tras el fallecimiento de su madre unos meses atrás. Almuerzan comida de lata y Jack apenas se levanta de su sillón, donde revisa vídeos deportivos antiguos, así como películas familiares. Su hijo tiene un teléfono móvil pasado de moda, lo que facilita las burlas de un compañero de clase, Kevin –Julian Dennison-.

Un día, llega al colegio una persona que desea ver las dotes de los chavales con aviones de papel, recordándoles que el récord mundial está fijado en 50 metros. El ingenio de Dylan describe una trayectoria exageradamente buena, lo que le confirma como un candidato firme en el concurso nacional. Dispuesto a ganar el título, se dedica a entrenar concienzudamente, no sin antes recibir la ayuda de Kevin, convertido en su mejor amigo, de su peculiar abuelo –Terry Norris-, aviador durante la II Guerra Mundial y, tangencialmente, de Clyde, un ave rapaz con la que se encuentra a diario de camino de clase. En las pruebas de clasificación conoce a la campeona japonesa, Kimi Muroyama –Ena Imai-, con la que mantendrá una relación especial, y al que será su archienemigo, Jason  –Nicholas Bakpoulos-Cooke-, hijo de Patrick Jones –David Wenham-, un popular campeón de golf. Los tres se verán las caras en Tokio, con motivo del campeonato Mundial.

Por mucho que Dylan intenta que su padre reaccione, no lo consigue, aunque sí encuentra el socorro de todos los que le rodean, desde los profesores hasta los amigos. La moraleja del film es que no hay que ganar a toda costa. Simplemente hay que participar y sentirse bien con uno mismo. Por eso, los personajes están llamados a ser buenos y a que no dejen un solo poso de rencor aunque por el medio hayan mostrado actitudes no muy recomendables.

La historia funciona mucho más para un público menor. Rodada en 3D, destaca por la pulcritud de su puesta en escena, aunque las infografías de los aviones de papel, principalmente en la versión de dos dimensiones, resulten poco creíbles o muy forzadas. Este canto a la amistad se nutre con personajes bastante superficiales que buscan refrendar la propuesta de su guionista y director, Robert Connolly –autor de la interesante Balibo-. Para ello, se sumerge en el sentido más optimista de la existencia, truncada únicamente por la ausencia de la madre de Dylan –Nicole Trunfio- y las pequeñas diabluras de los dos chavales que están más próximos al protagonista.

Anuncios

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: