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Papá o mamá (Papa ou maman) (**)

8 diciembre 2015

Los componentes de un matrimonio están decididos a divorciarse amistosamente, pero no se atreven a afrontar el problema con sus hijos. Cuando finalmente lo hacen se encuentran con que ellos pueden representar un obstáculo para su futuro, y cada uno por separado lleva a cabo una serie de actos difícilmente justificables.

Con la sinopsis ya está casi todo dicho de esta ópera prima de Martin Bourboulon salvo por los detalles técnicos y artísticos. Su gran éxito de taquilla en Francia sirvió para anunciar una posible secuela el año próximo, aunque la fórmula parece exprimida. Un plano secuencia en el que Vincent Leroy –Lauren Lafitte- persigue a su novia Florence –Marina Fois- en la Nochevieja de 2000 da paso a la época actual. Él es un tocólogo con una interesante cantidad de pacientes y ella una ingeniera responsable de un ambicioso proyecto de energía eólica. Tienen tres hijos: Mathias –Alexandre Desrrousseau-, Emma –Anna Lemarchand- y Julien –Achile Poitier-.

Durante una cena con un matrimonio amigo, formado por Virginie –Judith El Zein- y Paul –Michaël Abiteboul- les anuncian que están preparando el divorcio, aunque lo harán de manera amistosa, sin mayores problemas, y con la custodia compartida. Parecía imposible que una pareja de éxito y bien avenida pudiera romperse, pero la rutina motivó una decisión que todavía no han compartido con sus hijos. Tras vanos intentos, en los que incluso llegaron a solicitar la ayuda de la juez que les llevaba el caso –Anne Le Ny-, terminan por confesarlo. De esa forma comienzan los problemas.

También, porque Vincent es aceptado como voluntario de Médico sin Fronteras en Haití, donde acudirá junto a una enfermera, Marion –Vanessa Guide-, con la que ha iniciado una relación, al tiempo que su todavía esposa es requerida por sus superiores para dirigir una planta energética en Dinamarca. En ese momento, les pesa la custodia compartida y cada cual intenta endosarle al otro los tres hijos.

Si en La guerra de los Rose se planteaba el enfrentamiento de los componentes de un matrimonio llevado al paroxismo, en este caso podíamos hablar, incluso, de violencia infantil. Por orden judicial, los chicos tienen que tomar la decisión de si se quedan con papá o con mamá, y las perrerías que llevan a cabo sus progenitores resultan inadmisibles salvo para arrancar un par de carcajadas y que el público se entretenga, siempre y cuando no se detenga a pensar demasiado en lo que sucede en la pantalla.

Bourboulon dirige con soltura y no quiere defraudar con su primera puesta en escena. La planificación de la primera secuencia es loable. Luego, se torna más convencional y asume bastantes menos riesgos. Los actores funcionan con sus personajes, especialmente Marina Fois, que sabe ser esposa cariñosa, madre afectiva pero también se vuelve perversa e incluso se torna sensual para dar celos a su ex marido.

Un punto de interés es la difícil comunicación entre padres e hijos. Aquellos, excesivamente ocupados con su trabajo; estos, implicados en actividades extraescolares, y obsesionados con sus teléfonos de última generación. El resto se presenta exagerado en pos de un agrado que no por ello resulta inteligente.

From → Cine

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