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The End of the Tour (****)

20 enero 2016

Un redactor de The Rolling Stone convence a su editor para publicar una entrevista con el escritor David Foster Wallace, autor de una novela que, en 1996, fue definida por Time como una de los mejores cien relatos de Estados Unidos desde 1923. Su autor, David Lipsky, había publicado sin demasiado éxito si primera obra de ficción.

Hay mucho talento junto en esta película. Desde los dos protagonistas, David Foster Wallace –Jason Siegel- y David Lipsky –Jesse Eisenberg-, hasta el director James Ponsoldt, responsable de Tocando fondo, pasando por el guionista Donald Marguiles, ganador del Premio Pulitzer en el año 2000 gracias a Cena de amigos. No se quedan atrás los intérpretes principales, especialmente Jason Siegel, que firma el mejor trabajo de su carrera, hasta ahora volcado en la comedia zafia después de haber intervenido en Lío embarazoso a las órdenes de Judd Apatow.

Las reflexiones acerca de autores literarios nunca suelen ser fáciles. Los guiones se vuelven farragosos cuando se trata de exponer las reflexiones del autor. Máxime, si como sucede en este caso, nos encontramos con un profesor de provincias, ciclotímido, pero también autodestructivo y con un aura de adicción a las drogas y el alcohol que le acompañó durante toda su vida hasta que suicidó, ahorcándose el 12 de septiembre de 2008. Según su padre, sufría depresión desde veinte años atrás y había sido la propia medicación, que abandonó por consejo médico unos meses antes de su fallecimiento, la que le había permitido ser productivo.

La revista Rolling Stone no se caracteriza por publicar entrevistas con literatos. Así se lo hizo ver a su editor David Lipsky, por entonces autor de una novela de escaso éxito. Tras recibir el beneplácito de sus superiores, se embarcó rumbo a Illinois para convivir los últimos cinco días de una gira promocional con David Foster Wallace, cuya novela La broma infinita fue calificada por Time como una de las cien mejores publicadas en Estados Unidos desde 1923 hasta 2006.

La historia es contada. Comienza cuando a Lipsky le comunican la noticia de la muerte de Wallace. Entonces, recuerda su viaje, las conversaciones con el famoso autor, sus encuentros y desencuentros, y hasta desempolva las viejas cintas de casete que constituyeron el bruto de la entrevista. Dos personalidades diferentes que, en principio, se basaban en el éxito del autor, que lo tenía todo a su alcance y manejaba interiormente con muchos problemas la celebridad; y la de un aspirante a famoso que desearía obtener con sus novelas el mismo éxito de su entrevistado.

El argumento pone de relieve las dos personalidades diferentes. Wallace se muestra como un personaje autodestructivo, complejo, ingenioso, pero también algo sórdido, tendente al aislamiento. Por su parte, Lipksy parece tener las cosas más claras, aunque se comprueba perfectamente que le interesa el afamado escritor más por su obra y la forma en la que su fama llega a todos los rincones que por su personalidad, próxima a la contracultura, desde su forma de vestir, enseñar y conducirse, tanto con su agente, como con las mujeres que tuvieron alguna importancia a lo largo de su vida.

Dos hombres cabalgando juntos, en una especie de road movie llena de disertaciones como si de un profesor y un alumno se tratase. El periodista se acerca a su trabajo impresionado por la magnificencia de su entrevistado. No se le cae el mundo, pero lo juzgará más como ser humano que como genio. Por eso, las mujeres que aparecen en el film sirven para complementar la visión de ambos, pero no resultan trascendentales.

Las aportaciones de las actrices –Anna Chumsky, Joan Cusak y Mamie Gunner- están a la altura requerida, en una línea de notable alto para todo el conjunto aunque Siegel se muestra muy por encima de Eisenberg. Dota a su personaje de una calma a veces exasperante. Parece tan seguro de sí mismo que contrasta cuando el enviado de Rolling Stones hace alusión al sambenito de las drogas o el alcohol. Su cuadro maníacodepresivo se muestra cuando cree que su acompañante intenta flirtear con una novia de su juventud. En ese momento es capaz de ser distante y aflora su carácter retraído y solitario. Todo se conjuga para completar un buen film independiente, al que le faltan matices para ser redondo De todas maneras, el engranaje funciona, aunque va dirigido a un público intelectual y caprichoso. Por mucho que a Wallace le gusten las chucherías, las pizzas, y se entuasiasme con John Tavolta en Broken Arrow, el público de esta cinta es completamente opuesto al que puede seguir con atención The End of the Tour.

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From → Cine

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