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Anomalisa (****)

16 febrero 2016

David Thewlis ha escrito un libro de éxito sobre la motivación personal y vuela a Cincinnati para promocionarlo. A pesar de su éxito como autor, cada vez se encuentra más solo y apartado del resto de la gente hasta que la víspera de su intervención escucha una voz femenina que proviene de otra habitación del hotel en el que se encuentra hospedado.

Por fin nos encontramos con una película de animación para adultos que nos satisface. Un drama sobre la incomunicación y el aislamiento protagonizado, curiosamente, por un personaje que ha tenido un éxito considerable con un libro sobre motivación personal. ¿Y qué le motiva a David Thewlis, el eje central de la historia? Aparentemente, nada. Es un hombre introvertido, que se aparta de los demás, al que le molesta la gente. Tanto, que todos los personajes que interfieren en su vida tienen la misma voz. Desde su esposa, al otro lado del teléfono, hasta el recepcionista del hotel.

Podemos hacer una radiografía de David Thewlis en las primeras secuencias. La primera, le lleva en un avión desde Los Ángeles a Cincinnati, en 2005, para ofrecer una conferencia. A su lado viaja un hombre que tiene miedo a volar y que durante el aterrizaje se aferra a su mano; la segunda es en el momento de tomar un taxi y la forma en que mantiene una conversación, muy a su pesar con el conductor. En medio, mientras se desplaza por el aeropuerto a lo largo de las cintas transportadoras, enciende su iPad para escuchar música y desconectarse de lo que le rodea.

La película, dirigida por Charlie Kaufman y Duke Johnson, parte de una historia original del primero. Una pieza teatral que estrenó con el pseudónimo de Francis Fregoli. El apellido es el nombre del hotel al que se dirige el protagonista después de aterrizar en la ciudad del estado de Ohio. En la impersonalidad del hotel, después de cenar y utilizar el minibar planea una cita con Bella, un antiguo amor que le dejó a finales del siglo pasado. Sólo quiere sexo y la chica termina por desaparecer. Así hasta que escucha una voz femenina, que busca con ahínco en la décima planta del establecimiento en el que está alojado.

Se trata de Lisa, una muchacha sin atractivos especiales, con una cicatriz en la frente, que no ha sido otra cosa en su vida que telefonista y que ahora ha destinado los ahorros de unas supuestas vacaciones para viajar con una compañera y asistir a la conferencia de David. En una de las escenas cumbres, en la que el diálogo justifica el título de la película, hacen el amor, pero a la mañana siguiente, las formas en que Lisa degusta el desayuno no complacen al protagonista que termina escuchando en ella la misma monótona voz que esgrimen el resto de personajes. El afamado escritor, capaz de conseguir con sus páginas un alto porcentaje de éxito, regresa a su rutina, e incluso más, porque su discurso va únido a la sinrazón.

La idea de convertir su pieza teatral en una película no satisfizo a Charlie Kaufman hasta que alguien le ofreció la idea de un film animado. Por medio de una cuestación popular se obtuvieron más de cuatrocientos mil dólares para ultimar una producción de 40 minutos que, finalmente, se convirtió en un largometraje gracias a la técnica de slow motion y al recurso de las marionetas. La música de Carter Burwell, compositor que aparecía en el montaje escénico, completa el sonido de únicamente tres personajes: el de David, el de Lisa y el resto.

El trabajo final resulta admirable. No en vano se alzó con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y apareció en todas las quinielas para los premios importantes, incluidos el Globo de Oro y el Oscar. La propuesta se queda, probablemente, un poco fría y esa es su mayor rémora. Nunca en cuanto a un guion magnífico y a un trabajo de altura con la animación. Los personajes resultan mínimamente estilizados, como si los viésemos a través de los espejos cóncavos de un parque de atracciones. Quizás, por decisión del propio autor, algunos objetos  no parecen guardar una lógica proporción. Por ello, a la película le falta únicamente un peldaño para definirla como obra de arte. A cambio, rezuma originalidad, y supone una historia maravillosamente narrada que llega sin complejos al espectador.

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