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Deadpool (****)

19 febrero 2016

Al mercenario Wade Wilson se le diagnostica un cáncer terminal y decide abandonarlo todo, incluida su novia, para someterse a un tratamiento que le garantiza doblegar a la enfermedad. Tras salir a flote el mutante que lleva dentro, puede regenerar cualquier parte de su cuerpo aunque su rostro ha quedado totalmente desfigurado.

Cuando en el final alternativo de X-Men orígenes: Lobezno aparecía Deadpool decapitado entre los escombros de una derruida planta nuclear, no entendíamos muy bien por qué de su presencia. Ahora sí. Marvel preparaba el desembarco de este anti súper héroe en la pantalla grande. Se trata de un personaje políticamente incorrecto creado por Rob Liefeld y Fabian Nicieza. De traje rojo, a lo Spiderman, lleva siempre dos katanas en su espalda y si fuera muñeco, estaría muy próximo a Ted, el osito de peluche irreverente y escatológico. Desde los títulos de crédito iniciales ya nos damos una idea de la propuesta.

Después de dos trabajos de animación, este primer largometraje con actores de carne y hueso de Tim Miller sirve para presentar el personaje protagonista –Ryan Reynolds-, y lo hace de la mejor manera posible, con un atractivo muy superior, en cuanto a la puesta en escena y al guion, a las incursiones de Fox en el mundo Marvel. Nos referimos a Los Cuatro Fantásticos, cuyas transposiciones al séptimo arte han dejado bastan que desear.

La historia ofrece saltos en el tiempo, tanto hacia adelante como hacia atrás, y su descarnado lenguaje, así como la ironía que destila en las referencias sexuales y en la desmitificación de otros títulos o héroes de Marvel, le convierte en una película de referencia, aunque por esas razones tampoco sea apta para menores. Wade Wilson, un ex miembro de las fuerzas especiales, trabaja como mercenario y se reúne junto a otros de su ralea en el bar que regenta Weasel –TJ Miller-. Allí conoce a Vanessa –Morena Baccarin-, con quien pasa un año idílico antes de que se le diagnosticase el cáncer que pone en jaque a su vida.

Tras desaparecer, se pone en manos de Francis Ajax Freeman –Ed Skrein-, un mutante con gran fuerza e incapacidad para sentir dolor, a quien acompaña Angel Dust –Polvo de Ángel, encarnada por Gina Carano-, que posee niveles extraordinarios de fuerza y velocidad. Finalmente, Wade Wilson consigue vencer al cáncer pero su rostro queda desfigurado, adoptando el nombre de Deadpool como consecuencia de una porra en la que los clientes del bar de Weasel apostaban en quien sería el próximo mercenario en caer.

Lo precedente es una disculpa para presentarnos al personaje protagonista y para justificar su enfrentamiento con Freeman y sus esbirros, en el que Deadpool se encuentra con la ayuda de Coloso y Negasonic, una aprendiz mutante con poderes para detonar las explosiones atómicas de su cuerpo. Ambos viven en la residencia dirigida por el profesor Charles Xavier, lo que le faculta a Deadpool para uno de sus chistes sobre súper héroes: ¿Qué Xavier, el de Patrick Stewart o el de James McAvoy? Otro ejemplo de sus expresiones satíricas: Liam Nesson no debe ser un buen padre, puesto que le han secuestrado tres veces a su hija.

Los X-Men siempre quisieron reclutar al héroe central de esta incipiente saga, que debiera aportarnos mucha diversión en el futuro. Al menos, tanto como esta primera entrega. El carácter irreverente y siempre incorrecto de Deadpool, así como su afición al sexo, sus sarcásticas palabras, su violencia exagerada y su afición por Wham! Le obligan a trabajar solo o, al menos, a meterse en líos sin necesidad de compañía. Otra cosa es lo que suceda a la hora de resolverlos.

En ningún momento parece que Tim Miller sea un debutante. Incluso consigue que Ryan Reynolds firme su mejor trabajo ante las cámaras, y no precisamente porque se pase buena parte de la película con una máscara que oculte su rostro o con el correspondiente maquillaje distorsionador. Se mueve bien en la comedia y se nota. La acción del film no se detiene y sus excesos, que son abundantes se enmascaran porque no se alterna con toques sensibleros. Mantiene el nivel hasta el final, incluidas las dos secuencias una vez que terminan los títulos de crédito, adornado con una partitura brillante de Junkie XL, salpicada de títulos cañeros.

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From → Cine

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