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Rock the Kasbah (-)

7 marzo 2016

Un manager musical sin apenas recursos viaja a Afganistán con una cantante, pero a las pocas horas se queda sin dinero y pasaporte. Después de escuchar a una nativa queda cautivada por su voz y pretende que la incluyan en una versión local de American Idol que se emite desde la ciudad de Kabul.

En lo que llevamos de siglo parece que Barry Levinson se ha hecho muy mayor -73 años-, o ha perdido definitivamente el norte o el gusto. Probablemente ambos. Tal vez, al que fuera responsable de Good Moring, Vietnam y Rain Man no le quieran dar proyectos interesantes, pero es que este guion de Mitch Glazer es un absoluto desvarío. Películas sobre el éxito de un concursante en un talent show en los países árabes hay más de una y cualquiera de ellas resulta más interesante que este descalabro protagonizado por Bill Murray, Kate Hudson y Bruce Willis. Sería curioso saber quién ha engañado a cada uno de ellos para tomar parte en este intento de comedia sin sentido.

En los títulos de crédito se menciona a Setara Hussainzada, la primera mujer que tuvo el coraje de cantar y bailar en Afghan Star, la versión local de American Idol. Pero la película no se basa en un hecho real sino que es una ficción tan histriónica que cualquier hecho, por desmadrado que sea, nunca podrá superarla. Los personajes son puros esperpentos, dicho sea en el sentido más peyorativo de la palabra, el respeto brilla por su ausencia y la puesta en escena mezcla situaciones bien rodadas, como corresponde a un cineasta tan experto como Levinson y otras que se nos antojan auténticas chapuzas, especialmente cuando la acción se traslada a las montañas y nos muestra unas secuencias nocturnas que ni son noches americanas ni días camuflados con el objetivo de una cámara.

El caso es que Richie Lanz –Bil Murray- es un manager que representa cantantes de tercera fila, aunque se dé ínfulas de grandeza. Convencido de que en Afganistán una de sus representadas puede tener éxito, se embarca en un viaje incomprensible junto a Rooney –Zooey Deschanel-, pero ésta se siente incómoda al llegar a su destino y desaparece poco antes de su actuación ante las tropas estadounidenses con la complicidad de Bombay Bryan, un mercenario encarnado por Bruce Willis. Sin dinero ni pasaporte, la única posibilidad de Richie es la que le brindan Jake y Nick –Scott Caan y Danny McBride- y que pasa por hacer una transacción de armas a un grupo de árabes del desierto encabezado por Tariq –Fahim Fazli-.

Con la intervención de un taxista proamericano llamado Riza –Arian Moayed- se cierra el negocio. Esa noche, el representante de artistas escucha cantar a Salima –Leem Lubany- y piensa que es una potencial ganadora del Afghan Show, cuyo premio mayor está dotado con cinco mil dólares y la grabación de un disco. Lo malo es que la chica es hija de Tariq a quien, por otra parte, le quieren mover la silla sus propios correligionarios capitaneados por Nizar –Jonas Khan-.

Un galimatías que podía sorprendernos si no fuera por la caricatura que se ofrece de Afganistán, de su gente, de los soldados norteamericanos, representados por Barnes –Taylor Kinney- y del ambiente de Kabul.  Los guerrilleros parecen extraídos de un tebeo y los rebeldes que defienden un puesto de control resultan todavía más pintorescos. Disparan peor que visten, se llega a decir. Para colmo, existe una discoteca en las afueras de la capital donde se reúne la gente guapa y la que nada en la opulencia. Richie se encuentra allí con Merci –Kate Hudson-, una mujer que aspira a conseguir el dinero suficiente con sus favores sexuales en una caravana como para regresar a su tierra y establecerse sin problemas.

Extravagante y, en apariencia irreal ver una fila importante de afganos haciendo cola para encontrarse a solas con Merci que, a las primeras de cambio, se enamora de un fatuo perdedor que ni siquiera ha sabido conservar a su hija. Tan incomprensible como el enfrentamiento de Tariq y Nizar, o como el hecho de que los traficantes les vendan a los revolucionarios balas que no funcionan. Y a todo esto, Bruce Willis terciando por allí como si se hubiera escapado de cualquier entrega de Los mercenarios.

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From → Cine

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