Saltar al contenido

Secretos de una obsesión (Secret In Their Eyes) (**)

18 abril 2016

Trece años después de un asesinato, Ray Kasten regresa a Los Ángeles porque cree haber descubierto la solución a aquel homicidio. Allí se encuentra con una mujer que le ha obsesionado desde entonces, convertida en fiscal, y a la madre de la muchacha muerta, quien fuera su compañera en una investigación anti terrorista.

En 2009 el argentino Juan José Campanella rodó El secreto de sus ojos, con Roberto Darín como protagonista, y se llevó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, amén de dos Goya y otros reconocimientos tanto americanos como europeos debido a la aportación española en su financiación. Seis años después, el propio cineasta ejerció de productor para el remake estadounidense de aquel trabajo, escrito y dirigido por Billy Ray. Una cinta de la que se esperaba mucho a tenor de un reparto encabezado por Chiwetel Ejiofor, Nicole Kidman y Julia Roberts.

Lo más probable es que Campanella no se encuentre orgulloso de esta adaptación, aunque sí del reparto y de los suculentos beneficios que, a buen seguro, le supondrá su distribución. Hay pocos rastros del talento que destilaba el original, de los diálogos coherentes y brillantes. Incluso, de una dirección y montaje mucho más lógicos que el ofrecido por esta made in Hollywood. Ni siquiera el trío de actores consigue compenetrarse o destilar cierta química. Cada uno parece que hace la guerra por su cuenta, aunque sobresale la aportación de Julia Roberts, la entristecida madre que, sin maquillaje ni una vestimenta favorecerá, cumple con uno de los papeles menos agradecidos de su carrera.

Ray Kasten se encuentra en el Departamento de Policía de Los Ángeles con Reg Siefert –Michael Kelly-, su jefe cuando había sido trasladado desde la brigada de homicidios en Nueva York a la ciudad californiana para investigar una mezquita donde, supuestamente, se preparaban más atentados como secuelas del 11S. Saluda a Bumpy Willis –Dean Norris- y otros compañeros antes de acceder al despacho del fiscal, donde se encuentra con Claire Sloan. Poco después aparece Jess Cobb y les muestra la foto de un delincuente llamado Beckwith –Joe Cole-, a quien señala como el asesino de Caroline –Zoe Graham-, la hija de Jess, acaecido trece años atrás.

Retrocedemos en el tiempo para remontarnos al trágico suceso. Aunque lograron identificar al asesino, la acción combinada de Martin Morales –Alfred Molina-, por entonces fiscal, y del mencionado Siefert, ya que el inculpado era su soplón en la mezquita, sirvió para que se destruyeran todas las pruebas. En el proceso de la investigación asistimos a un romance nunca consolidado entre el protagonista y Claire, una abogada recién llegada a la fiscalía. Un thriller clásico que se desarrolla con cierto interés a pesar de los errores de la puesta en escena y de un guion bastante insulso que se culmina con un final ridículo, de los peores de la temporada.

La historia se ha adaptado para llevarla al terreno norteamericano. El protagonista no es un oficial de instrucción retirado dispuesto a escribir un libro sobre el caso y que se reencuentra con su gran amor. Ahora es un policía que ha dejado el cuerpo. También se cambia el fútbol por el béisbol y se introduce un supuesto elemento terrorista que no termina de fraguar. También se pierde la sensualidad que destilan algunas secuencias, cuyo posible morbo brilla por su ausencia debido a una dirección plana y extremadamente contenida en todos sus aspectos.

Se han quejado los actores que no pertenecen a la raza blanca de un evidente racismo en las nominaciones a los Oscar. Vistos los principales trabajos, las posibles candidaturas de dos actores de referencia como Will Smith –La verdad duele– y Chiwetel Ejiofor quedan muy lejos de los que verdaderamente optan a la estatuilla. Tampoco el resto de los componentes del reparto de este film, excepción hecha de Julia Roberts y Dean Norris, destacan demasiado. Nicole Kidman aparece tan rígida como su propio rostro, con una expresión fría durante todo el metraje. Ni siquiera Alfred Molina compone un personaje para el recuerdo. Ni él ni este largometraje.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: