Saltar al contenido

Trumbo (***)

22 abril 2016

El guionista Dalton Trumbo, uno de los más afamados en la historia de Hollywood, fue represaliado por su adhesión al Partido Comunista durante la denominada Caza de Brujas que tuvo lugar en Estados Unidos a mediados del siglo pasado. Ganó dos Oscar bajo pseudónimo antes de recuperar su firma gracias a filmes como Exodo y Espartaco.

Muchos norteamericanos se afiliaron al Partido Comunista tras la coalición de su gobierno con el de la URSS durante la II Guerra Mundial. Al término de la contienda, con la escalada de la guerra fría, el senador McCarthy se empeñó en encarcelar a todos sus compatriotas adheridos al PC en uno de los pasajes más negros de la democracia estadounidense. La gente relacionada con el cine se situó en el centro del punto de mira de tal persecución pesto que se trataba de personajes populares cuyo castigo resultaba ejemplarizante.

Uno de los mayores damnificados en ese período fue Dalton Trumbo –Bryan Cranston-, que había conseguido importantes galardones con su novela Johnny cogió su fusil y emergía como uno de los guionistas más sólidos de Hollywood. Tanto es así que L.B. Mayer –Richard Portnow- le firmó un contrato por el que pasaría a ser el escritor mejor pagado del séptimo arte. Sin embargo, la intromisión de una periodista, Hedda Hopper –Helen Mirren-, y del actor John Wayne –David James Elliott-, que defendían a ultranza los valores de su país, llevó a al paro tanto a Trumbo como a otros autores de su generación, entre los que figuraba su buen amigo Arlen Hird –Louis C.K.-. Lo peor es que tampoco se les permitía trabajar.

Así arranca el guion de John McNamara, que Jay RoachLos padres de ella, y la saga Austin Powers- llevó a la pantalla con notables resultados y una nominación al Oscar para su actor principal, intérprete de un personaje casado con Cleo –Diane Lane-, padre de tres hijos e íntimo del actor Edward G. Robinson –Michael Stuhlbarg-, quien terminó salvando su carrera y comprometiendo a otros. Trabajando en la clandestinidad, siempre bajo pseudónimo, Trumbo ganó el Oscar por Vacaciones en Roma y El bravoThe Brave One-, antes de trabajar para Frank King –John Goodman-, para quien hacía o reescribía guiones como churros, lo que le llevó a compartir su trabajo con otros proscritos. La aparición de Kirk Douglas –Dean O’Gorman- y de Otto Preminger –Christian Berkel- y los proyectos casi simultáneos de Exodo y Espartaco, terminaron por rehabilitar su figura.

Una historia, sin duda, interesante y bien escrita, se beneficia de muchos ribetes cómicos que tamizan el drama interior del protagonista. Hay momentos importantes, y tienen más mérito por la efectista entrega de Bryan Cranston, como la entrada en prisión de Trumbo, la forma en que compromete a su familia para distribuir sus guiones fuera de cualquier conducto oficial, su sangre fría en el estrado, o la cesión de Vacaciones en Roma a su amigo Ian McLeland Hunter –Alan Tudyk-.

Pero el mayor atractivo de la película, aparte de la interesante actuación coral, especialmente por parte de Cranston y Hellen Mirren, lo encontramos en las referencias al séptimo arte y en la presencia en la historia de muchas caras conocidas de la época. No sólo los anteriormente citados. También podríamos hablar de actores como Humphrey Bogart, Lauren Bacall, y Robert Taylor; de directores como Sam Wood –John Getz-; y del mismísimo presidente John F. Kennedy, encarnado por Rick Kelly. Un biopic animado por la presencia del cine dentro del cine, lo que oculta la escasa profundidad en la mayoría de sus personajes y el encorsetamiento al que se ve sometido el producto a causa de la correlación de episodios históricos a lo largo de bastantes años.

El montaje es correcto, pero Roach se muestra demasiado rígido, aun sabiendo que tiene un caramelo entre sus manos. La película informa, pero también entretiene y en su conjunto es bastante superior a lo que ofrece cada una de sus partes, incluida la partitura de Theodore Saphiro, que se nota demasiado, lo que casi nunca es bueno. En cuanto al resto de los apartados técnicos, están al servicio de un trabajo que pretende ser respetuoso con la época, tanto en el vestuario, la dirección artística, como la fotografía, que busca tonos fríos para ilustrar una producción dramática que complace al espectador por su abundancia de toques cómicos y el sensacionalismo que destilan sus personajes.

From → General

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: