Saltar al contenido

¿Qué invadimos ahora? (Where to Invade Next) (**)

29 mayo 2016

El cineasta Michael Moore lleva a cabo una incursión por distintos países europeos, extendiéndose hasta Túnez, para encontrar medidas sociales y económicas que echar en cara al Gobierno de Los Estados Unidos. Su pretendida invasión tiene una moraleja inesperada.

Después de seis años de silencio y un rodaje casi clandestino, un físicamente degradado Michael Moore es la estrella de esta producción, la más satírica, en la que vuelve a sacar los colores al sueño americano. El creador de Bowling fon Columbine y Farenheit 9/11 golpea de nuevo a las instituciones norteamericanas. Esta vez, desde el punto de vista económico y social. Lo consigue a través de un viaje por el Viejo Continente, donde repasa algunas medidas aparentemente inviables que resultan positivas. No evita la comparación con su país, que siempre sale perdiendo, aunque su visión resulte sesgada y oportunista.

Todo surge a raíz de un encuentro con dirigentes de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Altos representantes del ejército, la marina y la fuerza aérea le recuerdan que, desde la II Guerra Mundial, las intervenciones norteamericanas en el exterior no fueron todo lo positivas que debieran. ¿Es posible que se hayan olvidado de Granada?

Sin nada que invadir, el propio Michael Moore, con un equipo reducido, parte hacia Europa para llevar a cabo distintas incursiones y colocar la bandera de su país como el alpinista que conquista la cima del Everest. Su primera parada es Italia, donde se queda boquiabierto al conocer que cada trabajador transalpino cuenta con dos meses de vacaciones remuneradas al año y una paga extra en Navidad. De sus conversaciones con una pareja estable y el CEO de Ducatti, Claudio Domenicali, llega a la conclusión de que con más tiempo para vacaciones y para hacer el amor se rinde más en el trabajo.

Es la parte más divertida. En adelante, el drama social va en aumento, aunque los insertos y comparaciones de Moore ofrecen momentos aislados para la sonrisa o la carcajada. Como en Eslovenia, en cuyo alfabeto no existe la w. El cineasta comprueba que su ausencia es anterior a la presidencia de George W. Busch, uno de sus blancos preferidos para las críticas. En el país balcánico la educación universitaria es gratuita, por lo que muchos estadounidenses con escasos recursos terminan allí sus estudios. Cuando un Gobierno quiso modificar la terminó derrocado por la repulsa de la población.

En Francia comprueba que los comedores escolares son dignos de un restaurante de lujo, que las hamburguesas brillan por su ausencia en los menús, así como otras elaboraciones de la denominada cocina rápida. Los países nórdicos, y más concretamente en Finlandia, analiza su sistema escolar, el de menos horas lectivas a la semana, con ausencia prácticamente total de deberes para casa, y que está considerado como el más productivo del mundo. Las declaraciones de Krista Kiuru, Ministra de Educación, y de Tim Walker, un profesor norteamericano afincado en el país así lo avala. En Suecia no existe pena de muerte y las cárceles son una especie de habitaciones de hotel. Con cuatro guardias, sin armas, para más de un centenar de reclusos, el tope es la ausencia de libertad, no poder estar con la familia o amigos y cumplir un máximo de veintiún años de reclusión.

El único presidente que lo recibió en audiencia durante el ejercicio de su mando fue el islandés Vigdis Finnbogadóttir, país donde se recreó en que sus bancos salieron rápidamente de la crisis financiera cuando fueron regidos únicamente por mujeres. El voto femenino y la igualdad real entre sexos los centró en Túnez. Antes, pasó por Portugal para refrendar que en el país vecino está despenalizado el consumo de drogas.

Tras un paso por Berlín, para recordar la caída del Muro, Michael Moore pretende que ha colonizado aquellos países de Europa en los que se debiera fijar su Gobierno para impulsar una serie de medidas. Se lamenta de que los impuestos que se satisfacen en nuestro continente dan para mucho más de los que se recibe en Estados Unidos. Termina considerando que en todas esas medidas fueron pioneros algunos estados de su país.

Con buen sentido del ritmo y un guion bien estructurado, Moore lleva a cabo un enfoque sesgado. Ensalza logros significativos desde el punto de vista social, económico o de las libertades, pero no ofrece los contrapuntos de la realidad de los países. Certifica que el sueño americano no es tal mientras no se consigan esos avances, y los consigna en base a que creamos en un mundo idílico. Lo ideal sería consignar sus ejemplos y otros más bajo un mismo paraguas, pero el paraje en el que piensa no existe ni, desgraciadamente, existirá.

Podría mejorar sus imágenes, completarlas desde el punto de vista técnico, pero todo lo sublima en base a sus postulados, y nosotros los aceptamos y nos entusiasmamos. Sin embargo, resultan tan irreales y falsos con su ulterior premisa, la de que todo pasó antes en Estados Unidos.  A la vista de su propuesta, todavía no tenemos claro de que necesiten invadir Europa, que sea el Viejo Continente el que invada Estados Unidos o que, simplemente, necesitamos una dosis de recuerdo, como las vacunas.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: