Saltar al contenido

Fatima (***)

2 junio 2016

Fatima es una mujer musulmana vive con dos hijas tras su divorcio. La mayor se matricula en primero de medicina y la pequeña, díscola y rebelde, no aprovecha las clases en el Instituto. Su madre no escatima esfuerzos para proporcionarles la mejor educación. Se sacrifica como limpiadora y apenas duerme mientras la vida desfila ante ella.

Seguramente, debido a que nació en Marruecos, el cineasta Philippe Faucon ha mirado siempre hacia las minorías desarraigadas o incomprendidas. Tras su debut, centrado en una muchacha aquejada de sida en fase terminal, se ha volcado en investigar socialmente el comportamiento de los árabes en la metrópoli, si bien La traición se remonta a la Guerra de Argelia, dos años antes de que el país africano obtenga su independencia.

A través de su cine, Faucon no muestra tanto los problemas de la inmigración como las dificultades para integrar a los inmigrantes en su país de destino. En su anterior film, La désintégration, señalaba que ese posible rechazo puede derivar en un peligroso fundamentalismo. Ahora, gracias a la novela autobiográfica de Fatima Elayoubi, encontró el camino abonado para firmar su mejor trabajo y, de paso, ver como su adaptación se alzaba con tres Cesar: mejor película, guion adaptado y actriz revelación en la figura de Zita Hanrot.

La primera secuencia muestra las credenciales. Fatima –Soria Zerual, acompañada de sus dos hijas, Nesrine –Zita Hanrot- y Souad –Kenza Noah Aïche- están buscando un piso para que ésta última lo comparta con su amiga Séverine -Edith Saulnier-, pero la casera pone una disculpa para evitar la transacción al ver que la señora de más edad se cubre su cabeza al estilo árabe. Más adelante, se reafirma en que no habrá hombres en su vida después de haberse divorciado del padre de sus hijas –Chawki Amari-, y que sólo vive para ellas.

La protagonista se pone a trabajar para ayudar en los estudios de su hija mayor, Souad, que se matricula en primer de medicina y, aun contando con la ayuda paterna, necesita otros cuatrocientos euros para satisfacer los honorarios de la Facultad, el alquiler del piso y las mínimas compras. Además, convive con su hija pequeña, cualificada, pero muy rebelde y mala estudiante. Se emplea en el domicilio de una mujer -Isabelle Candelier-, cuya madre necesita cuidados específicos, a diario limpia, junto a otras compatriotas, una residencia, y cocina para llevar comida a Souad cuando va a visitarla. Su salud comienza a resentirse por la falta de descanso.

Fatima suele callar. Asume su condición y su escaso conocimiento del francés. Le gustaría ser más explícita cuando acude a la reunión de padres del colegio en el que estudia Souad, quien se salta las clases y no cumple con sus deberes. A cambio, por las noches escribe en árabe frases bonitas y con sentido en su diario. Si hubiera ido a la Universidad seguro que hubiera llegado a ministra, llega a decir.

Entre planos cortos, centrados fundamentalmente en la protagonista cuando aparece en escena, y que se abren algo más cuando se centran en Souad, el realizador quiere mostrarnos un mundo casi hermético, con tintes claustrofóbicos. Como el apartamento sin apenas vistas que alquilan las estudiantes. Fatima tiene que hacer frente a todo eso, pero nunca tiene un mal gesto cuando se trata de sus hijas. Ni siquiera cuando las critican sus vecinas por actitudes un tanto alejadas del fundamentalismo. Aunque no le hace caso, le reprocha a Souad que vaya con faldas cortas o los hombros al descubierto. Lejos de imponerse, sufre en silencio los ataques de su hija, que se avergüenza de ella. Prefiere robar e ir a la cárcel antes que limpiar la mierda de los demás, afirma.

La protagonista se encuentra en las antípodas de ser una madre coraje. Más bien, resulta una sufridora, que hace frente a los problemas con resignación. Si no hay apenas muecas de desagrado, tampoco las hay de algarabía. La mejor noticia llega a cambio de una sonrisa esbozada, casi robada. Pero Fatima es un personaje para recordar, para evaluar el amor de una madre y, sobre todo, el de una madre inmigrante en un país con costumbres distintas a las marcadas por su religión y con un idioma en el que a duras penas puede desenvolverse.

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: