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Nina Turtles: Fuera de las sombras (Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows) (**)

17 junio 2016

De nuevo aparecen los quelonios mutantes para enfrentarse a su archienemigo, el malvado Schredder. Lo malo es que la historia se complica con una amenaza extraterrestre y la aparición de un mutágeno similar al que permitió a las tortugas su transformación. El mismo producto puede generar el efecto inverso y devolverles a su forma humana.

Sabíamos que los personajes creados por Peter Laird y Kevin Eastman regresarían a la gran pantalla. Era irremediable, y nos temíamos un suplicio después del chasco de la entrega anterior. Afortunadamente, la franquicia comienza a elevarse. No estamos ante la mejor película del género, ni siquiera ante un largometraje para recordar, pero entretiene y cumple con su cometido, superando con creces a su predecesora y con un trabajo aceptable por parte de su director, Dave Green. Algo que no era muy difícil, puesto que sólo tiene en su haber varios cortos y una producción, Tierra a Eco, de la que es mejor no acordarse.

Cuando Schredder –Brian Tee- está siendo trasladado entre prisiones, cuenta con la ayuda del científico Baker Stockman –Tyler Perry. No obstante, hay una nueva complicación, ya que el dispositivo del doctor para teletransportar a al malvado personaje lo envía a otra dimensión donde Krang, el señor de la guerra alienígena, le proporciona un compuesto mutágeno a cambio de que encuentre en nuestro planeta tres componentes perdidos en la noche de los tiempos que abre un portal a su universo. Con el producto obtenido, Schredder recluta a los dos prisioneros que le acompañaban, Bebop –Gary Anthony Williams- y Rocksteady –Stephen Farrelly- con el fin de mutarlos y que se enfrenten a Donatello –Jeremy Howard-, Michelangelo –Noel Fisher-, Leonardo –Pete Ploszek- y Raphael –Alan Ritchson-.

Mientras, los cuatro reptiles protagonistas saben que el mismo mutágeno puede funcionar a la inversa, por lo que ejercería como un antídoto capaz de devolverles a su forma humana. De este modo tendrán que elegir, finalmente, entre salvar al mundo o abandonar sus respectivas carcasas. Naturalmente, en la trama tiene un papel importante la reportera April O’Neal –Megan Fox-, así como el maestro Splinter –Peter Donald Badalamenti II-, la rata benefactora de las tortugas. Entre los personajes, desfilan varios jugadores de baloncesto pertenecientes a las plantillas de los New York Knicks, Los Angeles Clippers, Charlotte Horners y Memphis Grizzlies, que llevan a cabo diferentes cameos. Por ejemplo, Carmelo Anthony y Austin Rivers.

El hecho de que los cuatro personajes protagonistas se vean obligados a permanecer en el mundo de las sombras y no puedan dejarse ver en la superficie tampoco proporciona al film un carácter oscuro. Todo lo contrario. La cinta destaca por su acción, la destrucción de edificios y un ritmo trepidante. Que las tortugas puedan aparecer como si fueran gárgolas, en lo alto de un edificio, no tiene nada que ver con la sucesión de enfrentamientos y explosiones tan queridas por su productor, Michael Bay, guiño incluido a sus Transformers.

El resultado no es más que una película de palomitas que, aunque supere a la primera entrega de esta nueva serie, se aleja bastante de la profundidad, aunque escasa, y del encanto que disfrutamos en la serie televisiva. Quizá, aquellos que se hicieron chavales pegados a la pequeña pantalla puedan experimentar una considerable decepción al echar la vista atrás. Y eso que se recuperan personajes hurtados en la anterior, como los citados Bebop y Rocksteady, así como Casey Jones –Stephen Amell-, el luchador profesional con máscara de hóckey que echa una manos a los discípulos de Splinter.

A caballo entre las propuestas surgidas de las factorías Marvel y DC Comics, no consigue llegar a su altura. Entretiene, y hasta posee algunos gags humorísticos a tener en cuenta. Sin embargo, el cúmulo de acción y el ritmo que impone un guion superficial apoyado por las ampulosas imágenes creadas por ordenador apenas dan para más. Sobre todo, cuando los guionistas se empeñan en situaciones obvias y problemas mayúsculos que se solucionan dándonos gato por liebre. De todas formas, digamos lo que digamos, el público apoyará el film y será un éxito comercial. La rentabilidad prevista supone una tercera entrega que contará con la presencia de William Fitchner como Eric Sacks.

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From → Cine

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