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Todo saldrá bien (**)

4 julio 2016

Isabel se ausenta de su trabajo en Madrid argumentando que a su madre le queda poco tiempo de vida. En Andalucía, quien cuida a la enferma es su hermana Mercedes, la única de las dos que tiene arrestos suficientes como para limpiarla, asearla y darle de comer cada día en su lecho de muerte.

Diez años antes de acometer esta película, el sevillano Jesús Ponce, proveniente del mundo de los cortometrajes y la realización televisiva, ya había pensado en llevar esta idea en la pantalla. Entonces ultimó el rodaje de Quince días contigo, que supuso a su intérprete principal, Isabel Ampudia, una nominación a los Premios Goya en la categoría de mejor actriz revelación. El tándem, después de colaborar juntos en Déjate caer, conforma la columna vertebral de este drama de mujeres protagonizado por dos hermanas.

Ponce lleva a sus personajes femeninos a una situación límite. Los coloca al borde del precipicio e indaga en sus comportamientos. Ese es el mérito mayor de su cine, que se eleva muy por encima de otras facetas, como la de los diálogos que adornan la línea principal, o una puesta en escena a veces demasiado convencional. Cuando se aleja de ello resulta irregular, con planos que muestran una fuerza explícita y otros mucho menos sugerentes.

Isabel no se fía mucho de un compañero de trabajo –Víctor Clavijo-. Tiene un pie fuera de la oficina y espera que le cubra ante su jefe por solicitar unos días de asuntos propios, los cuales ya no dispone, puesto que el fallecimiento de su madre, aquejada de una larga enfermedad terminal, resulta inminente. Cuando llega a la casa materna, en Andalucía, se encuentra con su hermana Mercedes –Mercedes Hoyos-, con la que no se lleva especialmente bien. Ella es quien cuida a la madre de ambas, postrada en su cama, quien la limpia, asea y da de comer. Casi siempre, la enferma emite angustiosos quejidos de dolor, pero Isabel apenas se atreve a subir las escaleras para entrar en la habitación del primer piso. El médico –Darío Paso- no se atreve a confirmar la fecha del óbito.

En el transcurso de esos días que pasan juntos, las dos hermanas parecen acercarse. Isabel viene de la ciudad, tiene un trabajo que le permite ser independiente y apenas tiene puntos en común con Mercedes. Ésta se olvidó de los hombres prácticamente desde que le gustaba un chaval del colegio cuando tenía doce años. Casi no ha salido de la casa que habita con su madre, saliendo adelante con las rentas familiares y la escasa ayuda que llega desde la capital de España. Si no fuera por su afición al alcohol, tal vez no pudiera resistirlo. A base de recuerdos, de no tener a nadie más con quien hablar o entretenerse, Isabel y Mercedes se aproximan porque, además, la sangre les empuja a ello.

Las dos mujeres llevan el peso del film y ambas se entregan a sendos personajes difíciles, complejos. No rehúyen riesgos hasta desembocar en una secuencia que viene a justificar casi todo el argumento. Alrededor de una botella de anís y unos dados, ambas mujeres se entregan a una ruleta rusa incruenta remarcada por un larguísimo redoble de batería. Uno de los escasos momentos musicales del film.

Con el mismo título que un film de Wim Wenders estrenado en 2015, Jesús Ponce nos habla de las dificultades que exige cuidar de una persona dependiente. Máxime, cuando te niegan las ayudas y los médicos ni siquiera recetan morfina para un dolor insufrible. La larga agonía lleva a la insensibilidad. Mientras Isabel apenas resiste los gemidos de su madre, Mercedes está curada de espanto y sólo cuando son demasiado insistentes acude a confortarla.

Film duro, sin apenas concesiones, en el que su autor se centra en el drama de las mujeres. Sólo con una casa y una oficina ha construido una película de bajo presupuesto y muchas dificultades que salva con decoro a pesar de que sus intentos por relajar el drama con ciertos toques de humor no resultan del todo efectivos. Quedan lagunas, especialmente al inicio, cuando se pasa de soslayo por la denuncia de la disminución de las ayudas, o se justifican los días libres que se toma Isabel de una forma poco creíble. Luego, cuando la historia se centra en las dos hermanas, crece para mantenerse en una línea notable que sólo interrumpe la presencia del médico, cuyo comportamiento sirve más para oxigenar que para completar el conjunto.

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From → Cine

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