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Sutak, nómadas del viento (Sutak – Heavenly Nomadic) (***)

10 julio 2016

Una familia de nómadas habita en Kirguistán, donde la vida es calma. Sin embargo, mientras se transmiten sus leyendas de generación en generación, el progreso amenaza con esa rutina y viene en forma de ferrocarril, el éxodo de los hijos a la ciudad, y la presencia de una estación meteorológica.

No es usual que lleguen a nuestras pantallas películas procedentes de Kirguistán, un montañoso país situado en Asia Central, con una historia muy vasta pero que sólo consiguió su soberanía como nación tras la desintegración de la Unión Soviética. Conocíamos a Aktan Arym Kubat, aunque más por su nombre ruso. Ahora le ha llegado la oportunidad a su hijo, Mirlan Abdykalykov, protagonista de los dos últimos largometrajes de su progenitor. Con su primera película consiguió representar a su país en los Oscar, aunque finalmente no fue seleccionada entre las finalistas.

La historia se centra en una familia de nómadas. A la cabeza se sitúa Tabyldy –Tabildy Aktanov- y su esposa Karachach –Anar Nazarkulova-, cuyo único hijo falleció al intentar salvar un potro de las aguas- Sigue con ellos su nuera, Shaiyr –Taalaikan Abazva-, y su nieta de siete años, Umsunai –Jibek Baktybekova-, ya que su hermano mayor, Ulan –Myrza Subanbekov-, estudia arquitectura en la ciudad. Se dedican a obtener leche de yegua, y con ello subsisten. El abuelo, que lamenta no haber encontrado el cuerpo de su hijo para proporcionarle un entierro digno, amontona piedras con las que conformar un monumento funerario. Su esposa se ocupa de la comida y su nuera de las tareas más arduas de la vida cotidiana, como cuidar de los caballos o transportar agua.

La propuesta del autor pasa por reflejar algunas de las tradiciones de la zona que se van perdiendo, y que abarcan desde la vida nómada a las leyendas tradicionales o al paisaje. Karachach le habla a su nieta del pájaro Sutak, que no es otro que una mujer sospechosa de pecado por el simple hecho de hablar con otro hombre. Cuando se escucha su canto hay que rendirle una taza de leche y solicitar su perdón hasta tres veces. Shaiyr se siente aludida porque, siendo todavía una mujer atractiva, despierta el interés de Ermek –Jenish Kangeldiev-, un meteorólogo que tiene su dentro de investigación en la zona y que ansía regresar a la ciudad. Pero ella sabe que su puesto está en las cabañas que les sirven de vivienda. Tal vez, sea la última de su familia que rendirá tributo a una cultura milenaria.

No lo hará su hijo, aunque se le dan bien las tareas de pastoreo. Ahora se siente más cómodo en la urbe, donde hay discotecas y otros atractivos más apetecibles para un joven de su edad. Seguramente, su hermana seguirá el mismo camino. Se muestra perezosa en las tareas domésticas y está subyugada por otra leyenda, la de un cazador convertido en ave que regresa para cuidar de su amada. Lo identifica con su padre. No se dejan tentar por la civilización, y tampoco advierten que ésta llega a cuentagotas. La construcción de una línea férrea amenaza el paisaje, y no entienden el trabajo de Ermek. Suponen que no es la actividad que un hombre necesita.

Hay otras referencias a la cultura popular, como el sueño premonitorio del cabeza de familia. El dramatismo de cómo se lo relata a su esposa a la mañana siguiente es uno de los momentos más álgidos del film, junto a la tristeza que se desprende del personaje de Shaiyr, quien desearía otra forma de vida, pero se siente obligada a despreciarla por la propia tradición.

Se trata de una historia simple, un drama costumbrista que no penetra en las interioridades de sus personajes. Tan sólo los muestra, como una foto animada de una realidad que ha perdurado por siglos y que está a punto de sepultarse para siempre. El tiempo parece haberse detenido entre la rutina y el paisaje. Sólo la presencia de lo lluvia nos saca de la sensación de estar contemplando un bucle en el que resalta la fotografía de Talant Akynbekov. No se trata de una historia nueva o sorprendente. Tampoco hay propuestas en su desarrollo que nos transporten a nuevas visiones o inéditas situaciones. Simplemente, es un retrato de la vida narrado a rasgos gruesos por con delicadeza. Tanta, que el ambiente termina envolviéndonos.

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From → Cine

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