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Regreso a casa (Gui lai – Coming Home) (***)

4 agosto 2016

Un profesor represaliado regresa a casa después de que en China se superase la Revolución Cultural, a finales de los años setenta. Su esposa no le reconoce. Sufre una amnesia a resultas de acontecimientos del pasado, que incluye la denuncia de su propia hija, quien aspiraba a ser primera bailarina.

Se trata de la segunda adaptación a la pantalla de una novela de Yan Geling llevada a cabo por Zhang Yimou, quien previamente había puesto en escena La flores de la guerra. La acción comienza tres años antes del fin de la Revolución Cultural, cuando Lu Yanshi –Daoming Chen-, un profesor represaliado por el régimen de Mao Zedong, se escapa durante un traslado. Pretende regresar a su casa para reencontrarse con su esposa, Feng Wanyu –Gong Li-, y ver a su hija Dandan –Zhang Huiwen, de quien le han separado desde que la muchacha tenía tres años y que ahora aspira con obtener el papel principal de un ballet de mujeres.

Tras la huida, los dirigentes políticos llaman a la esposa y a la hija de Lu, advirtiéndolas que ayudar a un fugitivo es un delito penado. Feng no parece muy dispuesta a colaborar con las autoridades, pero Dandan traiciona a su padre después de que por culpa de su evasión haya perdido el personaje protagonista de la obra. Tres años después, con el fin de la Revolución Cultural, Lu regresa a casa, pero su esposa sufre de amnesia provocada por los sucesos del pasado. Su hija, que ha dejado el ballet y trabaja en una fábrica, ya no vive con ella, puesto que la ha rechazado por su delación y porque, entra otras cosas, ha recortado la imagen paterna de todas las fotografías familiares.

Los dos esposos no terminan de contactar. Feng, a raíz de una antigua carta recibida mucho tiempo después, esperará a su esposo en la estación los días cinco de cada mes, mientras que él rehúye recuperar su antiguo puesto de trabajo para estar cerca de su esposa. Se instala en un local próximo e intenta que ella le reconozca por todos los medios, procurando algún déjà vu, como los pasajes en los que toca el piano, donde se luce el virtuoso Lang Lang, arropado en otros pasajes por la China Philharmonic Orchestra.

Curiosamente, el cine de Yimou se caracteriza por convertir a sus heroínas, primero con Gong Li, con quien ha vuelto a trabajar, y después con Xhang Yiyi, en mujeres fuertes y decididas. Todo lo contrario que en esta ocasión. El reencuentro con su primera musa, que llevó a que ambos gozaran de reconocimiento universal gracias a la que fue su primera película para ambos, Sorgo rojo -1987- evoca la primera etapa del aclamado cineasta. De nuevo vuelve a lucirse con una cuidada fotografía, aunque el film se reduce prácticamente a tres personajes y a dos escenarios: la estación de tren y tanto la fachada como el interior del bloque en el que vive su protagonista femenina.

Perteneciente a una generación de directores críticos con el sistema y que hicieron su aparición tras la Revolución Cultural, el primer axioma se cumple en este caso, aunque a medida que avanza la historia Yimou deja atrás buena parte de sus postulados habituales. Acostumbrados a que nos diga más cosas entre líneas de las que se pueden apreciar a primera vista, se pueden hallar muchas metáforas dentro de este guion escrito por Zhou Jongzhi y del que se aprovecha el realizador para poner de relieve el férreo control del aparato del Estado en la segunda mitad de la década de los setenta, al tiempo que parece decantarse por el olvido en lugar de la confrontación.

La protagonista, Feng, que permite a Gong Li demostrar su enorme talla como actriz, sufre de amnesia. Parece haber olvidado, de la misma forma que mucha gente en China decidió no recordar aquel siniestro período. Ella no reconoce a su marido, ni siquiera posee fotografías para recordarlo, pero sabe que tiene que acudir a la estación los días cinco de cada mes, porque él ha anunciado su retorno, sin especificar cuándo. En aparente contradicción, ella recuerda. Se ha quedado anclada en que Dandan era bailarina, quizá porque no quiera pasar página. Pero reconoce perfectamente el daño que la chica ha hecho a su familia puesto que en un determinado momento le dice: parece que tienes corazón.

La ausencia de memoria flanquea una historia de amor enorme, que perdura con el tiempo, aunque ahí se detecta el principal problema de una película que absorbe al principio y se enrosca sobre sí misma después. La perseverancia gratuita, ese divagar en círculos, es lo que separa Regreso a casa del grupo de las mejores películas de su autor. Cuidada hasta el más mínimo detalle, desde la ambientación a la puesta en escena, se decanta finalmente por el romanticismo facilón en vez de conservar la magnífica talla que mostraba hasta entonces.

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From → Cine

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