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Mascotas (The Secret Life of Pets) (***)

5 agosto 2016

¿Qué hacen nuestras mascotas cuando los humanos las dejamos solas en casa? Esta es la propuesta de un film que arranca cuando la dueña de Max lleva a su casa un mestizo y ambos pugnan por el lugar de honor. Sus disputas terminan en una aventura que les llevará por los lugares más recónditos de Nueva York.

El quinto largometraje de Illunion para Universal probablemente sea el mejor hasta ahora de una colaboración fructífera que nos ha dejado personajes como Gru o Los Minions. Precisamente son éstos quienes se lucen en la apertura, protagonizando un gag muy divertido en el que las criaturas amarillas destrozan un jardín con tal de hacerse con unos dólares para comprar un electrodoméstico anunciado en la teletienda.

Después empieza el show de las mascotas. Una aventura trepidante y formalmente muy bien construida que ha catapultado al film hasta el récord de recaudación en su primer fin de semana para una película que no fuese una secuela, superando a Del revésInside Out-. Aunque la propuesta, que se luce con un arranque cautivador no puede considerarse original ni difícil de superar, lo cierto es que el ritmo impuesto por sus directores, Chris Rennaud, un experto de la casa, y Yarrow Cheney resulta muy seductor, especialmente para los más pequeños, aunque tampoco es desdeñable para los mayores, que encontrarán una moraleja que reafirmará sus convicciones siempre que respeten y quieran a sus animales domésticos.

Travesuras aparte, la mayor parte de las cuales se pueden disfrutar en el tráiler oficial, lo que se desprende del film es que nuestras mascotas están absolutamente identificadas con nosotros. Que darían lo que fuese por pasar más tiempo juntos y que participásemos mucho más de sus juegos. Así lo indica Max, un divertido terrier, al que la ausencia de su dueña, Katie, le hace esperar su regreso en la puerta durante horas y horas.

Cuando los humanos se van a trabajar y dejan solos a sus animales de compañía durante horas, estos campan a sus anchas. Así se presentan los personajes principales, que incluyen a Bridget, una adorable pomerana adicta a los culebrones; Mel, un pug interactivo; Chloe, una oronda gata gris; Norman, un conejillo de indias que busca su apartamento; el teckel Buddy y un revoltoso periquito. Todos ellos se hablan y se entrecruzan, aunque cuando regresan sus amos están en sus puestos después de alguna que otra revolución en cada apartamento.

Max se considera el ser viviente más afortunada de Manhattan hasta que Katie aparece con un enorme mestizo llamado Duke que acaba de recoger en la calle. Su lucha por ser el macho alfa les lleva a perder sus collares de identificación y ser capturados por los laceros. Poco después son recatados por las huestes de Pompón, un conejo blanco que, desde las alcantarillas, lidera la rebelión de las mascotas despreciadas por sus dueños y que atentan contra sus congéneres domesticados y, por extensión, contra todos los humanos. Briddget, enamorada de Max, organiza el rescate después de entrar en contacto con Tiberio, un halcón de cola roja que busca desesperadamente un amigo y de pedir ayuda a Pops, un anciano perro de caza que está paralizado de sus patas traseras aunque muestra en un gran ascendente con muchos animales.

La aventura llevará a estos personajes drsde Brooklyn a Manhattan y viceversa, no sin encontrarse con otros curiosos animales, como  el gato callejero Ozono y el cerdo Tattoo, uno de los lugartenientes de Pompón. Como decíamos, después de un arranque muy divertido en el que cada mascota protagonista vive su particular entretenimiento, que va desde hacerse con la comida existente en la nevera a rascarse el lomo con una batidora, la historia se vuelve más común. Disney la ha trabajado con anterioridad, incluso desde los tiempos de Basil, pero la hiperactividad de esta propuesta le hace acreedora a disputar cualquier trono, incluso hasta acercarse a los dominios casi intratables de Pixar.

Bien es cierto que los animales no son los más bonitos de la historia, pero sí que resultan entrañables, especialmente porque su personalidad está muy bien definida en cada uno de los casos. La posibilidad de disfrutarla en 3D le otorga un valor añadido, al igual que la partitura de Alexander Desplat, que se completa con las aportaciones de Taylor Swift –Welcome to New York-, System of a Down –Bounce– y N-Trance –Stayin’ Alive. Un producto, en definitiva, que se postula para una de las sensaciones del verano. Que, después de poner la ciudad patas arriba, cada uno vuelve a su redil, incluso con un guiño a Gru, uno de los propietarios de las mascotas protagonistas.

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From → Cine

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