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Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond) (**)

19 agosto 2016

Tras detenerse en una estación espacial situada en los confines del Universo, la USS Enterprise sale en busca de una tripulación perdida en una nebulosa  compacta. Allí son atacados por un poderoso enemigo que pretende aniquilar la Federación. La nave es destruida y sólo el trabajo en equipo puede lograr el éxito del capitán James T Kirk y su tripulación.

La tercera entrega de esta remozada saga, que en realidad es una precuela de la serie televisiva creada por Gene Roddenberry, no ha contado con el respaldo en la dirección de JJ Abrams, empeñado en el nuevo capítulo de Star Wars. Se ha reservado la coproducción para dejar la responsabilidad del rodaje a Justin Lin, a quien se deben las cuatro últimas entregas de Fast & Furious. Probablemente, hemos salido perdiendo. Aunque las secuencias de acción sean vistosas, el cineasta de origen tailandés no se ha mostrado tan certero a la hora de dirigir a sus actores, ni tampoco en otros aspectos relativos a la puesta en escena en los que ha tirado por el camino más fácil.

En esta segunda inclusión de la saga en formato IMAX, los productores encargaron que terminase perfilando el guion uno de los actores, Simon Pegg, que vuelve a interpretar al comandante Montomery Scotty Scott, jefe de máquinas de la nave Enterprise, al tiempo que se ha reservado los momentos más graciosos del film. El resto corresponden al comandante Spock –Zachary Quinto-, tanto en sus disputas con el doctor Leonard Bones McCoy –Karl Urban-, el mejor amigo del capitán James T. Kirk –Chris Pine-, como en las aventuras y desventuras amorosas con la teniente Nyota Uhura –Zoe Zaldana-. En todos los casos, las relaciones entre personajes se desarrollan partiendo de lo descrito en Star Trek: En la oscuridad.

Después de tres años, en una misión que ha de durar un quinquenio, la nave se detiene en  la base de Yorktown para abastecerse. Las imágenes de esta gigantesca estación resultan impresionantes y absorbentes. Hasta un millón de personas habitan en este mundo artificial exterior, por el que circulan trenes de alta velocidad y utilitarios volantes. La aparición de Kalara –Lydia Wilson-, explicando que sus compañeros de expedición se encuentran varados en Altamid, un planeta de una nebulosa compacta situada en las proximidades, obliga a la Enterprise a dirigirse hacia allí en misión de rescate.

Una vez dentro de la nebulosa, las comunicaciones no funcionan y el ingenio es atacado por los hombres de Krall, encarnado por un irreconocible Idris Elba, quien envía un ejército de naves que se comportan como si de un enjambre de avispas se tratase, lo que termina por destrozar la mítica nave. Muchos componentes de la tripulación han muerto, pero los personajes centrales tratan de reagruparse para lanzar el contraataque. En esto tiene mucho que ver Scotty, que para eso Simon Pegg es uno de los coguionistas. Se encuentra con Jailah –Sofia Boutella-, un personaje que seguramente ha llegado para quedarse, y que representa el rol de una sobreviviente en un mundo inhóspito después de que Manas –Joe Taslin-, uno de los lugartenientes de Krall, hubiera asesinado a su padre.

Con la Enterprise destruida, la única opción que tienen el capitán Kirk y sus hombres pasan por reflotar la USS Franklin, una nave estelar primigenia que se ha convertido en el refugio de Jailah. A partir de ahí tienen ante sí diversos retos. Los principales, derrotar a Krall y no permitirle que conforma un arma devastadora que utilizará para destruir la Federación, buscar una fórmula para doblegar al enjambre, y poder regresar a Yorktown.

La película, inferior a las dos entregas anteriores, engarza con la serie televisiva, hasta el punto de que sigue muy fielmente todos sus postulados. Principalmente, la llegada a un planeta hostil, la derrota inicial, el reagrupamiento y el enfrentamiento último. Respetando los patrones, no hacen falta escafandras ni trajes especiales para los protagonistas, aparte de que, en este caso, se produce una utilización casi excesiva de los transportadores clásicos de la serie. Lo que en su día constituyó un recurso para abaratar costes, terminó convirtiéndose en referencia.

Los trekkies tienen que estar de enhorabuena porque, para los más talluditos, significa retroceder medio siglo. Recordemos que se estrenó el 8 de septiembre de 1966 y que el original se mantuvo en antena tres años. Pero hay que adecuarse a los tiempos, y no sólo reconocer la novedad de la partitura de Michael Giacchino o la canción de Rihanna, sino también la mejora y buena utilización de los efectos visuales. Asímismo, en este caso hay una absoluta fidelidad al original salvo en determinadas secuencias, como la incursión en motocicleta a cargo de Kirk en planeta Altamid, o los trucos y trampas que prepara Jaylah. El film, por otra parte, está dedicado a la memoria de Leonard Nimoy, fallecido en febrero de 215, y Anton Yelchin, el actor que encarnaba a Pavel Chekov, quien murió en un accidente de coche. Este detalle, y la aparición de una foto cameo con el reparto original de la serie, harán las delicias de los fans más acérrimos.

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From → Cine

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