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Fly Away Solo (Masaan) (***)

1 septiembre 2016

En la ciudad de Benarés, dos familias evolucionan de forma diferente. Devi  queda marcada al ser sorprendida mientras mantenía relaciones sexuales en un hotel. Mientras, Deepak y Shaalu se conocen a través de Facebook y terminan enamorándose, pero ambos pertenecen a castas distintas, lo que significa un problema mayúsculo para su relación.

Las películas que nos llegan del Indostán suelen intercalar bailes y números musicales en general, que son muy del gusto de la primera potencia mundial en cuanto a la producción cinematográfica se refiere. También nos llegan historias más intimistas, que suelen denunciar la realidad del país. Es el caso de esta ópera prima de Neeraj Ghaywan, una coproducción con Francia que se alzó con el premio FIPRESCI en Cannes 2015 dentro de la sección A certain regard.

La acción se desarrolla en Benarés, y la intención es mostrarnos las diferencias entre las distintas clases sociales, aunque centradas principalmente en las de inferior condición. Se lleva a cabo a través de dos historias paralelas cuyos protagonistas confluyen al final. Por un lado tenemos a Devi Pathak –Richa Chadda-, una atractiva joven que acude a un hotel con su compañero de estudios  Piyush para dar rienda suelta a su amor. Al ser sorprendidos en sus relaciones ilícitas por la policía, el joven se suicida, mientras que el inspector Mishra –Bhagwan Tiwari-, que ha sacado fotos y videos de la escena, exige un fuerte soborno al padre de la muchacha, Vidyadhar –Sanjay Mishra- para no subir las imágenes a Internet. Este último dejó su trabajo como profesor para encargarse de sus hijos, tanto de Devi como del pequeño Jhonta –Nikhil Sahni- y sobrevive gracias a las traducciones y una pequeña tienda de artesanía local.

El otro relato transcurre no demasiado lejos, y está protagonizado por Deepak Chaudhary –Vicky Kaushal-, un brillante estudiante de último curso de ingeniería, que conoce a Shaalu Gupta –Shweta Tripathi-, una chica de casta superior, y ambos terminan enamorándose. Deepak pertenece a la comunidad Dom, o gente que tiene a su cargo un masaan –título original del film-, o crematorio junto al Ganges. Se encargan de encender piras para quemar a los muertos y golpearles posteriormente el cráneo, lo único que se salva de las llamas, para liberar el alma. Un amor imposible aunque Shaalu está dispuesta a fugarse con su enamorado en caso de que éste no consiga un trabajo que le permita superar las restricciones de su casta.

Retratada con una bella fotografía de Avinash Arun Dhaware, que por momentos se eleva con planos de gran valor, especialmente en las secuencias de las piras funerarios o las que se desarrollan con el río como uno más de los personajes, la película pasa por momentos de gran interés y otros en los que su atractivo se diluye. Las trabas principales pasan por un montaje muy superable, un guion equivocado y un ritmo en ocasiones demasiado lento.

Con una buena interpretación en general y una partitura remarcable a cargo de Indian Ocean y Bruno Colais, es más interesante lo que se quiere contar que lo que realmente se narra. Las diferencias de castas se reducen a un par de diálogos poco eficientes, al tiempo que las denuncias sociales quedan enmascarados por la historia de amor de Deepak y Shaalu, o por el intento de Devi por salir adelante y dejar atrás un capítulo de su vida que no puede cerrar hasta que entre en contacto con la familia del que fuera su amante.

El drama clásico esconde muchos recovecos que, quizá, hubiera sido más interesante explorar para contarnos una historia menos convencional. Los crematorios tienen fuerza, como también las competiciones, adornadas con fuertes apuestas, de los niños sumergiéndose en el Ganges para ver quien se hace con más monedas.  Es terrible que Devi tenga que dejar un trabajo porque su jefe, enterado de su asunto anterior, le proponga acostarse con ella sin ni siquiera cortejarla.

A cambio, se encuentran otras cuestiones que ofrecen un mayor grado de esperanza, como la facilidad para encontrar trabajo de la protagonista femenina, o el hecho de que Deepak, proviniendo de unas de las castas más inferiores, pueda ser el número uno de su promoción. El acceso libre al estudio y al mercado laboral contrasta con otras historias que nos llegan de ese país en las que la explotación infantil o la escalada social se proponen como denominador común. Un debut interesante, aunque la puesta en escena supera con creces a un guion que se queda en la superficie y apenas llega a profundizar en aspectos mucho más originales o dignos de un estudio mayor.

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From → Cine

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