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Los 33 (**)

3 septiembre 2016

Recreación de los hechos que tuvieron en vilo a Chile durante más de dos meses en 2010. La mina San José, en el desierto de Atacama, se venció dejando atrapados a 33 hombres que intentaron subsistir a más de setecientos metros de profundidad con comida para tres días. La intervención del Gobierno resultó capital para un final feliz.

Los hechos son de sobras conocidos como para no desvelar ningún secreto si nos referimos a la solución más halagüeña de un suceso que tuvo en vilo no sólo a Chile entre agosto y octubre de 2010. Un derrumbe en la mina de San José dejó atrapados a 33 hombres a más de setecientos metros de profundidad bajo una estructura pétrea equivalente al doble de densidad del Empire State Building. El botiquín estaba vacío, las escaleras de emergencia sin terminar y sólo tenían comida para tres días. Sus posibilidades de sobrevivir eran escasas, prácticamente no llegaban al uno por ciento, y los propietarios de la mina, una empresa privada del país, se apresuraban a rendir los clásicos homenajes después de un accidente mortal.

Fue el por entonces recién nombrado Ministro de Minería, Rodrigo Santoro –Laurence Golborne-, quien convenció al por entonces presidente Sebastián Piñera –Bob Gunton- de las ventajas que supondría el rescate. De esta forma, el miembro del Gabinete contó con la ayuda de un experto, André Sougarret –Gabriel Byrne- quien apenas concedía posibilidad alguna de supervivencia a los mineros atrapados por el tiempo y las necesidades requeridas para llegar a la cavidad en que se encontraban.

Mientras, el entorno del yacimiento aurífero se convirtió en una pequeña localidad en la que se dieron cita esposas de los hombres accidentados, como Jessica Salgado –Coté de Pablo-, hijas representadas por Escarlette Sepúlveda –Naomi Scott-, o hermanas entre las que destacaba María Segovia –Juliette Binoche-. Las mujeres cocinaban y hasta se habilitó una escuela para los niños y también una enfermería.

La mexicana Patricia Riggen, con trayectoria en Disney Channel incluida, se encargó de dirigir esta historia y la llevó a cabo con eficiencia. Narra con pulcritud y de la forma más verosímil posible el accidente minero, consigue magníficas imágenes del desierto de Atacama y el relato del rescate a través de las imágenes se nos antoja impecable. Poco más puede hacer con un guion que apenas transmite emociones a pesar de una historia tan trágica. Hay más esbozos en los diálogos que en el desarrollo. Se pone en duda la convivencia de los atrapados, refiriéndose a sus problemas físicos o síquicos, desde la silicosis a personalidades bipolares, pero se quedan únicamente en apuntes.

Mucho mejor la puesta en escena de lo que sucede abajo, con un líder claro, Mario Sepúlveda –Antonio Banderas-, que toma de inmediato las riendas para racionar la comida y ordenar la jerarquía. Para ello, pase por delante del encargado, Luis Don Lucho Urzúa –Lou Diamond Phillips-. Del resto solo toman protagonismo otros tres compañeros para justificar otras tantas subtramas convencionales. Alex Vega –Mario Casas- está preocupado porque va a ser padre por primera vez; Darío Segovia –Juan Pablo Raba- era un adicto a la bebida en la superficie y no se llevaba bien con quienes le rodeaban; finalmente, Carlos Mamami –Tenoch Huerta-, el único boliviano del grupo, emerge en un par de escenas de alto voltaje, minimizadas en el contexto.

En poco más de dos horas se narran muchas peripecias. Desde las más importantes, como las inherentes al rescate, que se extendió durante más de dos meses, a las anecdóticas, como el enfrentamiento entre Marta –Adriana Barraza-, la esposa del minero Johnny Barrios –Óscar Nuñez-, y la amante de éste –Elizabeth de Razzo- por ocupar el puesto que le corresponde al familiar directo en el poblado donde los más allegados, entre los que destaca Katy Valdivia –Kate del Castillo-, esposa de Mario, aguardan noticias esperanzadoras.

La cinta tiene una dedicatoria a título póstumo para el autor de la banda sonora, James Horner. Fallecido en junio del año pasado en un accidente de avioneta, el autor de soundtracks como Braveheart o Titanic, dejó en este caso un alegre carnavalito que suena cuando la imagen sale al exterior. Además, Riggen consigue uno de los momentos más dramáticos del film cuando, una de las noches de espera, Coté de Pablo interpreta una versión muy sentida del Gracias a la vida de Violeta Parra.

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From → Cine

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