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Sing Street (***)

28 septiembre 2016

Un chaval de quince años, que crece en el Dublín aquejado por la crisis económica durante los años 80, decide formar un grupo musical con la intención de hacerse notar ante la chica de sus sueños. Junto a otro miembro de su banda compone canciones que hablan de sus experiencias mientras ella aparece en los videoclips como modelo.

Hay películas de bella factura, con una puesta en escena admirable o que se aprovechan de un guion ajustado milimétricamente. Otras en las que abunda la imaginación, la crítica o, simplemente, resultan una radiografía perfecta de la sociedad. Hay muchos  ejemplos de cine de gran calidad, pero también hay largometrajes que reflejan momentos, relaciones, sentimientos o épocas que sin engaños ni dobleces tocan nuestras fibras porque saben cómo llegar a nuestro interior. Sing Street es una de esas películas. Posiblemente, no tenga un guion perfectamente aseado, no muestre una interpretación destacable ni su puesta en escena sea grandiosa, pero en su conjunto es humana, sensible, honesta y llena de buenos motivos  como para convencernos de que tiene ese toque especial, ese ángel, que se encuentra tan pocas veces en la pantalla.

No estamos hablando de una obra maestra. Ni mucho menos. Tampoco es tan pretenciosa como para querer instalarse en el olimpo del séptimo arte, pero rezuma cariño y hermosura, lo que oculta defectos, que son bastantes y algunos de ellos que hasta podríamos calificar de graves en otras propuestas. Además, no hay casi nada nuevo en esta puesta en escena, que nos habla de un primer amor tamizado por los sentimientos más profundos que el chico puede encontrar con su corazón y la racionalidad que pone ella, una chica que, a pesar de sus ilusiones rotas, pisa más fuerte en la realidad.

Tenía que ser John Carney y su pasión por la música, especialmente reflejada en su fervor por la de los años 80 quien consiguiera un trabajo así. Descubierto por su compatriota irlandés Jim Sheridan, su tarjeta de presentación al mundo se imprimió en 2006 con Once (Una vez), donde la música era protagonista, tanto que se llevó el Oscar a la mejor canción original. Con Lost Stars, una lógica continuación de aquella línea, Begin Again estuvo a punto de repetir el éxito. Ahora, un nuevo ramillete de temas originales, debidos al talento del escocés Gary Clark, una estrella de los ochenta en las Islas Británicas, y la cabeza visible del grupo Danny Wilson, creadores de la célebre Mary’s Prayer. Aunque inicialmente se hablaba de que Bono sería el responsable, fue Clark quien compuso las canciones inéditas junto al propio Carney y los hermanos Ken y Carl Papenfus, columna vertebral de Relish. Además, se escuchan en el film temas de Duran Duran, The Jam, The Cure, Daryl Hall & John  Oates y Adam Levine, entre otros.

Para esta propuesta, que tiene muchos puntos en común con la aclamada The Commiments, aunque no llegue a su altura, John Carney se decidió por actores desconocidos para sacar adelante su proyecto, con la excepción de los personajes adultos. Así, a Patriarch Robert –Aidan Gillen-, acuciado por la crisis económica y con su matrimonio a punto de naufragar por los devaneos de su esposa, no queda otro remedio que cambiar de colegio al pequeño Conor –Ferdia Walsh-Peelo-. De la escuela católica de pago y buenas maneras pasa a otra de muy inferior reputación dirigida con tono autoritario y personal por el Padre Baxter –Don Wycherley-. Un encuentro con el matón del centro acercará a Darren –Ben Carolan- hasta Conor.

Cuando el protagonista se queda embelesado a causa de una muchacha llamada Raphina –Lucy Boynton-, no duda en acercarse a ella y prometerle que actuará en el vídeo que está punto de grabar su banda. Ante el interés mostrado por ella, a Conor no le queda más remedio que formar su grupo y, con la ayuda de Darren recluta a Eamon –Mark McKenna-, con quien coescribirá la música de su repertorio, así como al resto de los miembros del grupo. De esta forma, vemos pasar las modas que prácticamente coexistieron en aquella década, siempre con el catalizador de Brendan –Jack Reynor-, el hermano mayor de Conor, que le ayudará a encontrar un estilo propio y perseverar en su relación con Raphina. Tiempos en los que Duran Duran sorprendían al mundo con su videoclip para promocionar Rio, uno de sus mayores éxitos.

Como suele ser habitual en los trabajos de su director, las canciones forman parte de la historia. En ese caso, reflejan las vivencias de su protagonista e ilustran poéticamente su relación amorosa con una muchacha que sabe mucho más de la vida que él, aunque también pueda ser engañada por hombres mayores. Ese es el núcleo principal de una propuesta hermosamente tierna, pero que nunca se recrea en las pasiones lo que eleva todavía más su cotización.

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From → Cine

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