Skip to content

Snowden (**)

15 octubre 2016

Narración de cómo llegaron a hacerse públicas las pruebas de que Estados Unidos efectuaba un delictivo seguimiento global a través de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Uno de sus expertos, Edward Snowden fue quien se atrevió a filtrar unos documentos clasificados al diario británico “The Guardian” y a la documentalista Laura Poitras.

La historia de los documentos clasificados filtrados en 2013 por Edward Snowden es bien conocida. En un exclusivo hotel de Hong Kong se reunió con un representante del diario The Guardian, Glenn Greenwald –Zachary Quinto- y con la documentalista Laura Poitras –Melissa Leo-. Únicamente permitió que se le filmara e inutilizó los teléfonos móviles durante los encuentros que mantuvieron en la habitación, incluso cuando se incorporó otro miembro del periódico británico, Ewen MacAskill –Tom Wilkinson-.

Snowden –Joseph Gordon-Lewitt- quiso incorporarse a las fuerzas especiales, pero su escaso peso resultó un severo contratiempo para sus piernas, por lo que fue licenciado antes de tiempo. Había otras formas de servir a su país, y encontró cabida en la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Aunque no poseía estudios universitarios, pronto destacó como analista y programador a ojos de un alto responsable, Corbin O’Brian –Rhys Ifans- y de un defenestrado experto en computadoras, Hank Forrester –Nicolas Cage-.

Saltando de destino en destino, de operación en operación, acompañado siempre por su novia Lindsay Mills –Shailene Woodley-, terminó en Hawái, incorporándose a la NSA. Allí, formó parte de un programa mediante el cual se podía controlar a cualquier persona en cualquier parte del mundo, tanto a través de su ordenador como del celular. Incluso, llegó a advertir que en el último año, se había espiado al doble de ciudadanos norteamericanos que rusos. De ahí que decidiera advertir a la opinión pública teniendo en cuenta que en el caso de los criminales de guerra nazi primero fueron jugados los máximos responsables y después los subalternos. Las consecuencias de sus actos obligaron a modificar la legislación por parte del presidente Barak Obama y Snowden, apátrida en estos momentos, goza de un permiso de estancia en Rusia por un período de tres años. En Estados Unidos se le sigue considerando un traidor.

Sin duda, es una historia que le venía como anillo al dedo al contestatario Oliver Stone. Para ello, se basó en un libro sobre los archivos del protagonista, escrito por Luke Harding, y en otro texto del que es autor su abogado ruso, Anatoly Kucherena. Sin embargo, el septuagenario cineasta neoyorquino parece haber perdido las ganas de confrontación exhibidas en otro tiempo  y cabe preguntarse una vez visto este film si era necesario después de haberse estrenado el magnífico documental de Laura Poitras titulado Citizenfour.

El guion apenas aporta novedades si exceptuamos la relación de Snowden con Lindsay Mills, la mujer de su vida. La puesta en escena es más que correcta y el prestigio de Stone se nota en la colaboración de actores acostumbrados a papeles protagonistas que, en esta ocasión se quedan en secundarios de lujo o en simples cameos, como los casos de Nicolas Cage, Ben Chaplin, o Matthew A. Chapman, que ni siquiera aparece en los títulos de crédito. Contó con la aportación de Peter Gabriel, autor del tema The Veil, con el que se cierra el film mientras se intercalan fotografías reales de los protagonistas.

El buen trabajo de Oliver Stone detrás de la cámara permite que la película no decaiga, por lo que saca mejores números como director que como guionista. Eso no impide que el film -134 minutos- se nos haga largo y que, en ocasiones, la planicie del relato conduzca al aburrimiento. Producto, seguramente, de la fidelidad y el escaso riesgo con que se ha enfrentado al material disponible.

El mayor defecto, especialmente cuando contamos con el mencionado referente de Poitras, es que no se profundiza en las acciones perpetradas por la Administración norteamericana y la visión del personaje centra también se queda en la superficie. Joseph Gordon-Lewitt parece más preocupado de parecerse físicamente a Snowden que de recrear su personaje y la parte del león se la llevan Rhys Ifans, sobre todo, y Tom Wilkinson, como casi siempre que aparecen en la pantalla.

Anuncios

From → Cine

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: