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Dr. Strange (Doctor Extraño) (****)

8 noviembre 2016

El brillante neurocirujano Stephen Strange sufre un accidente de tráfico que deja sus manos inhábiles para su trabajo. Buscando un remedio fuera de la medicina convencional consigue el acceso a una comunidad de Nepal, donde un grupo de personas luchan contra las fuerzas del mal que quieren dominar todos los universos.

Como quiera que los principales personajes surgidos de la factoría Marvel  ya tienen abierto su camino en la pantalla grande, desde algún tiempo la editorial ha apostado también por los protagonistas de segundo orden dentro del cómic. Entre ellos, el personaje más místico de su factoría, el Dr. Strange (Doctor Extraño), para cuya presentación en cine ya se advierte una novedad importante, como es el cambio de la careta de entrada y de la sintonía. Un nuevo giro, una nueva etapa, una apuesta diferente y más moderna.

La empresa de cómics llevó el personaje a los medios audiovisuales en dos ocasiones con anterioridad. Mediante una serie televisiva con personajes reales y a través de un film animado para salas comerciales que vio la luz en 2007. Mientras, este largometraje estaba dando vueltas en la mente de sus responsables. En 1986 se inició una etapa de pre-producción que, finalmente, se concretó treinta años después, momento en que el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko ha visto la luz.

Lo curioso es que el director elegido para llevar a buen puerto este film ha sido Scott Derrickson, un especialista en el género de terror, aunque poco o nada tiene en común con él tiene esta aventura protagonizada por Benedict Cumberbatch, actor que proporciona a su personaje una gran profundidad y emerge como uno de los más convincentes. Posiblemente el que más junto a Robert Downey Jr. En su caracterización de Iron Man. El resultado es mucho mejor de lo esperado, hasta convertirse en uno de los mejores ejemplos de la franquicia.

Stephen Strange es un eminente neurocirujano, a la vanguardia de los últimos conocimientos pero también un tipo presumido y orgulloso que ha tenido una relación con una colega, la doctora Christine Palmer –Rachel McAdams-. Tras un accidente de tráfico en el que sus manos no quedan aptas para el trajo, Strange busca soluciones en la medicina convencional, pero al no encontrarlas se encamina al Tíbet, donde accede a una comunidad secreta llamada Kamar-Taj, cuyos componentes combaten a las fuerzas oscuras, especialmente a un ser llamado Dormammu que pretende apropiarse de todo el multiverso.

Bajo las enseñanzas de La Anciana –Tilda Swinton-, y apoyándose en Wong –Benedict Wong-, consigue llegar a uno de los más altos estadios de la brujería. Con la ayuda de Mordo –Chiwetel Ejiofor- combatirá al máximo enemigo y a uno de sus esbirros, Kaecilius –Mads Mikkelsen-, adoctrinado igualmente en Kamar-Taj. Durante su aprendizaje dominará el Ojo de Aggamoto, con el que puede ver imágenes del pasado y abrir portales interdimensional, y la capa de levitación. En el grado sumo, posee vastos poderes místicos, e incluso puede practicar el viaje astral.

Tras la muerte dela Anciana, se convertirá en el Hechicero Supremo, y su residencia estará dominada por el sello de protección de Vishanti, aunque seguramente encontraremos ese detalle en una segunda entrega, cuando se enfrente a Mondo, según se adelanta en los títulos post-créditos. Como es norma de la casa, se incluyen dos secuencias. Una de ellas es con Thor, personaje con quien Dr. Strange tuvo mucha relación en el cómic. No es el único, al fin y al cabo, se erigió en consejero cuando los personajes de Marvel se encontraban con problemas debido a poderes mágicos o místicos, por lo que no es de extrañar que el futuro la franquicia prepare argumentos en los que aparezcan varios de sus héroes como protagonistas paralelos.

Gracias a las habilidades de los personajes, asistimos a efectos especiales de primera magnitud, con casas, calles y gente que se contraen, al estilo de OrigenInception, 2010-, aunque con una calidad y cantidad que dejan empequeñecida la propuesta de Christopher Nolan. Si bien las historias fílmicas de súper héroes suelen ser reiterativas, con un protagonista que debe salvar al mundo de una amenaza apocalíptica, el debut de Dr. Strange en la pantalla grande es de lo más alentador.

La puesta en escena es magnífica, aunque la descripción de mundos exteriores no está a la altura del resto, y el guion es coherente, adornado con dosis de humor que lo elevan, así como la propia personalidad del neurocirujano protagonista, un tipo insensible y egocéntrico. Cuenta, además, con un reparto compuesto por intérpretes de primer orden, lo que magnifica todavía más una súper producción que posee unos efectos visuales incontestables, que funcionan incluso cuando el tiempo retrocede y se da marcha atrás a la acción.

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From → Cine

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