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La doncella (Ah-ga-ssi – The Handmaiden) (****)

30 noviembre 2016

Durante la invasión japonesa, una mujer coreana es contratada para ser la sirvienta de una mujer nipona que vive en una gran mansión bajo la tiranía de su tío. Con la presencia de un estafador, que se hace pasar por un conde, se establecerá un triángulo de lujuria, pasiones y ambición en el que cada uno parece jugar a su antojo con los demás.

El responsable de La Trilogía de la Venganza, el coreano Park Chan-Wook, regresa a su país después de haber rodado la enigmática Stoker en Estados Unidos para insistir en su cine críptico, lleno de erotismo y de gran ampulosidad para los sentidos, como se demuestra en el trabajo del escenógrafo Ryu Seong-hie. Para esta película ha contado nuevamente con su director de fotografía de cabecera, Chung Chung-hoon, quien aporta unos tonos más impresionistas cuando se trata de exteriores y se luce en propuestas más realistas en las secuencias más opresivas, las que tienen lugar dentro de la gran mansión.

La elección de la novela Falsa identidad, escrita por Sarah Waters, no podía ser más acertada de acuerdo con la filmografía del cineasta de Seúl. Centrada en la época victoriana, narra como a una ladrona de poca monta la convencen para convertirse en la doncella de una mujer adinerada con la intención de quedarse con su herencia. La historia se complica porque, entre ellas, surge un inesperado romance. El texto se divide en dos partes; las dos primeras, desde el punto de vista de cada una de las mujeres, mientras que la tercera recupera la acción centrada en la ratera. La BBC rodó una miniserie con el título de Cambio de identidad.

Chan-Wok adapta el escenario al período de la invasión de Corea por parte de Japón y comienza presentándonos a Sook-ji –Kim Tae-ri-, una muchacha muy habilidosa con sus manos que vive en el seno de una familia que recoge niños huérfanos para vendérselos a familias invasoras acomodadas. Un compatriota –Ha Jung-woo-, la compromete para entrar al servicio de Lady Hideko –Kim Min-ji-, con el objeto de que influya sobre ella para que se despose con él, que se hará pasar por el Conde Fujiwara. El paso siguiente sería incapacitarla para quedarse con su dinero.

Lady Hideko disfruta de una muy cómoda posición social, pero está controlada por su tío,  Kouzuki –Jo Jin-Woong-, quien desea casarse con ella para disponer de su fortuna. Como hizo con su esposa  -Moon So-ri-, a quien instruyó en la literatura erótica. Su morada consta de tres edificaciones, dos de ellas de estilo japonés y la otra de tipo victoriano, donde Kouzuki tiene su inmensa colección de libros, algunos de ellos incunables de gran valor. Primero hacía que su esposa los leyese ante un público compuesto por varones acaudalados y libidinosos, y tras el suicidio de ella, fue su sobrina quien ocupó su lugar. La venta de aquellos ejemplares, le reportaba unos ingresos nada desdeñables.

Cada uno de los personajes principales tiene sus propios planes. Algunos son conjuntos, pero eso no quiere decir que quienes los han planeado piensen en finales idénticos. Todos van mucho más allá de lo que parecen a excepción de Sook-ji, que entra en la casa con el nombre de Tamako. En principio, junto con el supuesto conde, parecía ser la persona más fullera, pero a medida que transcurre la acción se muestra como el escalón más débil.  Sin embargo, hay una circunstancia imprevisible que altera cualquier previsión: Las dos mujeres, Hideko y Tamako se enamoran, lo que añade a la historia inesperados componentes de engaños, sofisticación e intriga.

Se nota que el responsable del film ha disfrutado con una puesta en escena que se va casi a las dos horas y media. Pero se sigue con deleite, con ese toque de voyerismo que deja en pañales a 50 sombras de Grey o a La chica del tren.  Todo en La doncella es absorbente, desde el cuidado guion a la magnífica escenografía. Los actores se entregan sin reparos, y lo más discutible pueden ser algunas licencias en la puesta en escena de Park Chan-Wook, especialmente con la utilización a destajo del zoom.

Por lo demás, casi todo es un goce para los sentidos a pesar de que el argumento podía hacer aguas en cualquier momento. La sensualidad rebosante, que pretende llegar a la excitación, se combina perfectamente con el thriller en una obra que parece surgida de la imaginación oriental y no de una novelista británica. No desluce la combinación de la mansión victoriana con la Corea de 1930. Incluso los hombres que escuchan atentamente los relatos van de etiqueta y la música de Cho Yung-wuk apuesta por ser asequible a cualquier oído en cualquier latitud. La doncella es como el despertar imprevisto de una flor, que te cautiva, la admiras, y se queda impregnada en tu mente durante mucho tiempo.

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From → Cine

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