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Igelak (Ranas) (**)

1 diciembre 2016

El director de una sucursal bancaria, abandonado a su suerte por sus superiores, es detenido por delitos económicos. Durante el juicio consigue escaparse y, adoptando una falsa identidad, se une a un grupo de okupas con la intención de robarles el dinero suficiente como para poder huir al extranjero y comenzar una nueva vida.

El núcleo central de este nuevo largometraje de Patxo Tellería, al margen de la música y las alusiones a la crisis económica y social es la fábula de la rana y el escorpión. El arácnido quería cruzar el río, pero no sabía nadar; el batracio no quería subirle a sus espaldas porque temía que lo envenenaría. El escorpión dice que si fuera así se morirían los dos, razonamiento que convence a la rana aunque al final se produce lo esperado. El aguijón del que no sabía nadar se hunde en el cuerpo del otro animal porque, a la postre, cada uno es como es y no puede renunciar a ello. ¿O sí? Solamente si somos muy optimistas y confiamos en un final feliz.

Paxto Tellería ha preparado un film colorista que tiene su arranque en la corrupción y en la crisis social y económica. Aunque rodada en euskera, la situación puede ser extensible a cualquier punto de nuestra geografía. Conocemos a Pello –Gorka Otxoa-, director de una sucursal bancaria, en el momento en que le deniega una ampliación de hipoteca a un cliente. Poco después, la policía viene a buscarle y se lo lleva acusado de evasión de capital y otros delitos adyacentese Pello solamente había cumplido órdenes, pero tanto su superior, Juan –Javi Tolosa-, como su subalterna, Leire –Itziar Atienza-, le dejan en la estacada.

Pello debe comerse el marrón y salvar a la entidad para recuperar su puesto de trabajo cuando salga de la cárcel, pero durante el juicio se encara con su abogado –Ramón Aguirre-, y se niega a reconocer los cargos. En un despiste consigue escaparse de los juzgados y se encuentra con un hombre solitario, Ander –Asier Hernández-, que le da cobijo. A su muerte, Pello asume su identidad y termina ganándose la confianza de un grupo de okupas que protestan contra los desahucios y habitan en un edifico llamado Igelak –ranas-. Así inicia una aventura con Sara –Miren Gaztañaga- y conoce a una serie de personajes pintorescos entre los que destacan Paco –Josean Benhoetxea-, Ainhara –María Cruickshank-, Carmen –Itziar Ituño- y Uribe –Iñaki Recarte-.

La propuesta es colorista, simple en su planteamiento y está contada con cariño, rozando el esperpento desde el punto de vista menos peyorativo. Pello aspira dentro de la comuna a dirigir una serie de inversiones con la que obtener el dinero suficiente como para robarlo y marcharse al extranjero, aunque para ello tenga que mentir a personajes que le resultan entrañables y con los que firma una convivencia en la que nadie le exija nada más que la lógica entrega al grupo. Para desdramatizar su historia, abordada desde el punto de vista de la comedia, el autor la salpica con una serie de canciones compuestas por Iñaki Salvador. Un subrayado que se agradece en algunos momentos y en otros ralentiza el ritmo de la puesta en escena.

La cinta está llena de buenas intenciones, algunas de las cuales llegan a puerto y otras se quedan por el camino. Tender hacia el musical implicaría algunas aportaciones de un ballet inexistente, lo que tampoco se evoca a partir de la actuación de los personajes. En cuanto a la comedia que se plantea desde el inicio para desdramatizar el núcleo central de la propuesta, haría falta un poco más de descaro o, por lo menos, de acercarse al límite. Tellería se controla para que nada salte por los aires y todo navegue por una línea que pueda entretener a la vez que deja el correspondiente mensaje para que cada uno lo interiorice.

Igleak es una propuesta coral, con actores entregados al máximo y un director que cree firmemente en su proyecto.  Razones fundamentales para que la película, que propone una eclosión colorista, llegue con facilidad al patio de butacas. La ironía funciona mejor de lo esperado y la propuesta convence aunque la línea general se queda bastante más en la superficie de lo que hubiéramos deseado.

From → Cine

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