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Los últimos de Filipinas (***)

2 diciembre 2016

Un destacamento español fue sitiado por los nativos en la iglesia de Baler, en la isla filipina de Luzón. Resistieron durante 337 días a pesar de que seis meses antes se firmase el acuerdo por el que se cedía a Estados Unidos tanto el archipiélago como Cuba y Puerto Rico. Los oficiales al mando entendían como una treta las noticias que les proporcionaban los tagalos.

El episodio histórico en el que está basado este primer largometraje de Salvador Calvo, experto realizador televisivo, tiene que ver más con una circunstancia romántica que con la épica. Los cincuenta hombres que mandaba el capitán Enrique de las Moreras –Eduard Fernández- y el teniente Martín Cerezo –Luis Tosar-, el único condecorado en España, resistieron el asedio de los tagalos durante 337 días, hasta el dos de junio de 1899. Desde el mes de diciembre anterior, con la firma del Tratado de París, Filipinas pasó a dominio norteamericano, y a pesar de los muchos intentos de los nativos porque los sitiados depusieran las armas, éstos lo consideraban una treta y siguieron acatando las ordenanzas de campaña.

Aquellos acontecimientos, que derivaron en el regreso de los supervivientes a la Península Ibérica después de ser aclamados como héroes en Manil,a y cuyo valor fue destacado expresamente por el presidente Aguinaldo dio origen a una película rodada en 1945 por Antonio Román con un reparto de lujo, entre los que figuraban actores como Armando Calvo, José Nieto, Guillermo Marín, Manuel Morán, Conrado San Martín y Tony Leblanc. Una canción, Yo te diré, cuya letra fue escrita por Enrique Llovet, se convirtió en un éxito apoteósico en la voz de Nani Fernández, la protagonista femenina.

Esta nueva adaptación es fiel a los hechos históricos, pero no rigurosa. Incorpora la figura de un misionero en la iglesia de Baler –Karra Elejalde-, un sargento superviviente de una masacre anterior –Javier Gutiérrez-, al tiempo que concede mayor protagonismo al teniente médico –Carlos Hipólito-. Si bien recurre al episodio en el que el teniente coronel Aguilar intenta convencer a los defensores de la iglesia, obvia la llegada de dos sacerdotes que finalmente, se quedaron hasta el final junto a los sitiados. Estos llegaron a la conclusión de que la guerra se había terminado al leer en uno de los periódicos cierta noticia que los filipinos no podían haberse inventado.

Con una espléndida fotografía de Álex Catalán, que supo aprovechar el colorido de Guinea Ecuatorial, donde fue rodado el film, Salvador Calvo se luce en los pasajes iniciales. Presenta bien a los personajes y su puesta en escena denota pulso firme y pone de manifiesto a un director solvente. Más adelante, cuando la historia empieza a enrocarse y el asedio continúa se evidencia un cierto cansancio, tanto por parte de los responsables de la producción como de los espectadores. Con más de dos horas de proyección, la cinta termina por hacerse demasiado larga, especialmente porque empieza a girar sobre sí misma en la obstinación de los sitiados y la casi indiferencia de los sitiadores. Unos luchaban por la libertad y los otros por defender un imperio prácticamente extinto.

Está contada inicialmente por uno de los soldados que aceden dentro del Segundo Regimiento de Cazadores. Álvaro Cervantes interpreta a un personaje que quiere ser pintor y se alistó en el ejército con la intención de conseguir los honores suficientes que le permitiesen ingresar en la Real Academia de San Fernando. Con él, otros compañeros de reemplazo incorporados por jóvenes actores, como Ricardo Gómez, Miguel Herrán, Patric Criado y Emilio Palacios. La canción Yo te diré ocupa una importancia trascendental, y en este caso es Alexandra Masangkay quien da vida a la nativa que seduce a los españoles con su canto.

La tensión alcanza límites importantes hasta que el empecinamiento del teniente Martín Cerezo raya con la locura por el cumplimiento del deber. Se introducen elementos novedosos, como el consumo de opio entre el misionero y el personaje de Álvaro Cervantes, a la vez que se le concede mucha más importancia al beriberi, enfermedad producida por la ausencia de tiamina, o vitamina B1, que aquejaba a los defensores de la iglesia a causa de una alimentación deficiente. La película funciona, y por momentos absorbe. Luis Tosar y Carlos Hipólito son quienes mejor funcionan ante la cámara en una súper producción española que, sin ser la mejor del año, se encuentra entre las más atractivas.

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