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Infiltrado (The Infiltrator (**)

16 diciembre 2016

El mayor éxito de Robert Mazur, especialista en infiltrarse en bandas delictivas, tuvo lugar en los años 80, cuando se registró la mayor operación encubierta antidroga de la historia. Hasta el mismo Pablo Escobar se vio implicado en los hechos que terminaron con la eliminación del séptimo banco privado del mundo, donde hasta la CIA tenía sus propias cuentas secretas.

Hasta que protagonizó Trumbo , cuando rondaba los sesenta años, Bryan Cranston no consiguió una sólida reputación como actor. Ahora, se encuentra con otro papel a su medida, en el que da muestras de una enorme solidez. Interpreta a Robert Mazur, autor del libro en el que se recoge su propia historia, un agente especializado en infiltrarse en bandas delictivas. Es una historia de mafia, tráfico de drogas e investigación policial, pero enfocada desde el punto de vista de quien se introduce en un terreno peligroso. Así conocemos sus miedos, sus reacciones inmediatas ante la adversidad y, sobre todo una faceta hasta cierto punto novedosa: las amistades que se traban aun sabiendo que están condenadas a una brusca ruptura.

Al agente especial se le encomienda la misión de infiltrarse para obtener datos que pudieran comprometer a los artífices de las organizaciones que abastecían de droga a los Estados Unidos y que utilizaban el estado de Florida como puerta de entrada. Para ello, hace gala de una identidad falsa, la del financiero Bob Musella, que, como dice en el film, mueve dinero en diez husos horarios diferentes. Felizmente casado con su esposa Evelyn –Julie Aubrey-, durante uno de los contactos iniciales como los mafiosos se abstiene de disfrutar con una stripper alegando que está enamorado de su prometida, lo que obliga a su departamento a buscarle una novia en la figura de la agente Kathy Ertz –Diane Kruger-. Para su misión cuenta con la ayuda de un compañero de métodos poco convencionales, Emir Abreu –John Leghizamo-, que se hace pasar por su hombre de confianza en las finanzas.

El problema para el protagonista es que, cada vez que iba introduciéndose más en su personaje de Bob Musella, sus contactos eran más altos y los riesgos parecían multiplicarse. Ante su inminente boda ficticia, llegó a contar en la lista de invitados con el mismísimo Pablo Escobar, Rudy Ambrecht –Carsten Hayes-, Gonzalo Mora Jr. –Rubén Ochandiano- y su padre –Simón Andreu-, así como con Javier Ospina –Yul Vazquez-. De todos los personajes que conoció, llegó a trabar una profunda amistad con Roberto Alcaino –Benjamin Bratt- y su esposa Gloria –Elena Anaya-, a quienes intentó proteger cuando la acción policial era irreversible. Mezclar el trabajo con asuntos personales nunca es bueno y tanto Mazur/Musella como Kathy Ertz llegaron a disfrutar de una estrecha relación con los Alcaino en un mundo para ellos irreal lleno de lujos.

La operación que narra la película desembocó en la mayor acción encubierta contra la droga que se llevado a cabo hasta ahora. No sólo fueron capturados la mayor parte de los capos sino también se puso en evidencia al Bank of Credit and Commerce International (BCCI), que desde su base en Panamá operaba en todo el mundo. Incluso, disponía de activos del First American Bank, con sede en Wasgington, y de la propia CIA, que utilizó ese dinero para acciones en diversos territorios extranjeros.

Con la presencia de muchos personajes, a veces cuesta seguir la historia y los lugares en los que se desarrolla. Apenas hay exteriores de ciudades y solamente se insiste en las acciones de los infiltrados y la forma de salir airosos en cualquier circunstancia, incluso en momentos realmente complicados en los que su vida vendía de un hilo. Hay secuencias que parecen fuera de lugar, como cuando el protagonista tiene que pasar la prueba de un sacerdote vudú, pero que sirve para mostrar cuan de cerca sentía la muerte el agente infiltrado.

La historia apenas ofrece novedades en el género. Casi todo suena a ya visto excepto por ese punto de complicidad que desemboca en la amistad entre buenos y malos. Los méritos más importantes hay que buscarlos aparte de un guion que, salvo su espesura, no muestra lagunas o defectos llamativos, en la puesta en escena y en la interpretación. El cineasta Brad Furman cumple, aunque apenas da respiro. Lo que narra lo cuenta bien, pero se hacía necesario un poco de aire. Precisamente, el que consigue Bryan Cranston con una actuación impecable, serena y llena de matices a la vez. Por su rosto, caso impávido, desfila toda la película. Se apoya en un John Leguizamo que cumple a rajatabla con todos sus papeles y que, en estos momentos, es uno de los secundarios de lujo en Hollywood.

From → Cine

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