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El tesoro (Comoara – The Treasure) (***)

19 diciembre 2016

En plena crisis económica, un funcionario de Bucarest recibe la visita de un vecino que le solicita dinero para hacer frente a la hipoteca. Al protagonista le resulta imposible reunir la cantidad solicitada pero recibe otra propuesta: sufragar los gatos para encontrar el posible tesoro enterrado por un antepasado y repartirse el botín.

Si nos quedamos en la superficie de esta puesta en escena de Corneliu Porumboiu, uno de los cineastas más atractivos del actual panorama rumano, pensaremos en una historia donde sus protagonistas deben aplicarse para desenterrar un tesoro enterrado décadas atrás en un jardín. La aventura parece estar servida y, sin embargo, nos encontramos con una comedia dramática en la que el humor surge por sí solo, más por inercia que debido a forzar en demasía las situaciones. Su responsable no renuncia a sus orígenes, y todas las normas de su cine se aplican en este caso que le sirve, además, para repasar la historia reciente de su país.

Costi –Toma Cuzin- es un funcionario de Buscarest en plena crisis económica. Ha contribuido con su lectura a que su hijo Nicodim Toma- tenga como héroe a Robin Hood y una de esas noches en que se aplican en la narración de las aventuras del héroe británico, su esposa Radulca –Cristina Cuzina Toma- le advierte que uno de sus vecinos ha venido a verle. Adrián Negoescu –Adrian Purcarescu- le pide ochocientos euros para hacer frente a una hipoteca que no satisface desde hace tres años. Costi quiere ayudarle, pero no dispone de esa cantidad. Cuando Adrian le dice que satisfaga los gastos necesarios para encontrar un tesoro enterrado por su abuelo en la casa familiar y se repartan el botín, se afana para encontrar los medios necesarios para conseguirlo.

El protagonista vive en un edificio humilde, lo que no significa que se acerque al umbral de la pobreza. El hallazgo del tesoro puede servir, entre otras cosas, para darle una alegría al pequeño Alin, se hijo en la vida real, como también es su esposa la mujer que interpreta a Radulca. Necesita un detector de metales, y Cornel –Corneliu Cozmei-, un empleado de la empresa, se ofrece a percibir en negro la mistad de lo estipulado siempre que el trabajo se efectúe en fin de semana.

Los tres se dirigen a la casa de los abuelos de Adrián, situada a poco más de hora y media de distancia y, con las herramientas necesarias, se centran en el jardín para hallar la ubicación del posible tesoro. No muestran aspiraciones ocultas. Dejando aparte las discusiones que se producen en una convivencia nerviosa, ninguno de ellos pretende jugársela a los demás. Saben cuál es su lugar y a lo que cada uno está obligado según su puesto y condición.

Una historia escueta, con una realización tan minimalista como el propio argumento y la interpretación exigida a los actores. Porumboiu no muestra un objeto de más en su puesta en escena. Todo está simplificado al máximo, incluidos los diálogos. No necesita demasiados planos para narran unos acontecimientos que se disponen a la comedia por lo absurdo de algunas situaciones que, sin embargo, son absolutamente entendibles y encajan en el conjunto sin desmerecer, como el diálogo de Costi con su jefe o las penalidades que sufren para entender los datos o los ruidos de los detectores.

También es habitual en el cineasta nacido en Vaslui que sus películas alberguen largos planos iniciales. A veces interminables. Es fiel a su sí mismo con la conversación entre Costi y Adrián, lo que le sirve igualmente para repasar la situación económica del país y los abusos de las entidades bancarias, que llegaron hasta el trece por ciento de interés en la hipoteca. Las referencias a la historia más reciente del país tampoco fallan. Con la cámara plantada en el jardín donde se supone que se encuentra el tesoro, alude desde la revolución liberal de Valaquia de 1848 a la nacionalización de la propiedad dictaminada por los comunistas y su posterior reposición a partir de 1989.

Al final, quedan los rescoldos de la historia de Robin Hood en un final entrañable que a muchos les parecerá de difícil aceptación. El conjunto no deja de ser un film simple con muchas lecturas interiores, lo que le proporciona un valor intrínseco a pesar de que en una primera lectura todo parece demasiado esquemático. Partiendo de una historia manida, especialmente en el cine acción, el resultado es un pequeño tesoro por la originalidad que emana y por una narración muy cómplice con lo que objetivamente se quiere contar.

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From → Cine

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