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Enero 2017: El éxito que en el cine pasó de largo

1 enero 2017

Aunque el cine español muestra una línea claramente ascendente en los últimos años, no es oro todo lo que reluce. Más de una veintena de producciones, lo que supone un trece por ciento del total, han llevado a las salas menos de un centenar de espectadores por película. Una de ellas, sólo consiguió recaudar catorce euros.

Son datos ofrecidos a mediados del mes de diciembre por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en un año en el que los documentales han ido metiendo la cabeza en las salas de exhibición. Fue uno de ellos, precisamente, la que consiguió la triste marca de recaudar catorce euros a su paso por los locales de estreno. Se trata de Manolo Tena, un extraño en el paraíso. Otra producción del mismo género, Contra la impunidad, fue vista por 6 espectadores y se embolsó 29 euros. Malos dígitos en un año que se han recaudado más de 106 millones, con un ascenso del ocho por ciento respecto a 2015 y una cuota de pantalla en torno al veinte por ciento.

Y no han sido los clásicos como, Pedro Almodóvar, Fernando Trueba o Alejandro Amenábar, por citar los oscarizados, quienes han tirado del carro. J.A. Bayona, con Un monstruo viene a verme, se ha ido, solamente en el mercado doméstico, a 27 millones de euros. Rondando los siete millones se quedó Villaviciosa de al lado, que superó en el sprint final a Cuerpo de élite, Kiki el amor se hace y a Cien años de perdón. El resto de producciones españoles no superó, en ningún caso, el medio millón de espectadores.

A destacar el fracaso de Pedro Almodóvar con Julieta, pero sobre todo el de Trueba con La reina de España. También es significativo el hecho de que cintas de gran recorrido, aceptadas por crítica y público, como El hombre de las mil caras, Tarde para la ira o Que Dios nos perdone tampoco superaron la barrera de los seis millones de euros, que suponen los quinientos mil espectadores.

El público va a las salas atraído por las comedias o la acción, y en enero, para ir abriendo boca, tenemos Los del túnel y Contratiempo como los ejemplos más significativos de ambos géneros. Hay que recurrir, pues, al cine foráneo. Quedan los rescoldos de los grandes estrenos pre navideños, como la última entrega de la saga Star Wars, que cinematográficamente se podría haber ahorrado, la aceptable conversión del videojuego que propone Assasin’s Creed, o la aventura romántico espacial de Passengers. A ellos hay que añadir otras propuestas más que interesantes.

La más significativa es La ciudad de las estrellas, un musical que llenará su pentagrama de Oscars. Llegará a mediados de enero, como la alemana Toni Erdmann. Casi tres horas de comedia que pasan en un suspiro. Antes se estrenará la última de Martin Scorsese, Silencio, también de larguísima duración y que se basa en un hecho real: la apostasía de los sacerdotes católicos en el Japón del siglo XVII. Otras, llegaron a finales de diciembre y lo hicieron con mucha clase, como Paterson, Frantz y Comanchería. Sacar una entrada para cualquiera de ellas significa disfrutar del dinero empleado. Una inversión más que un gasto.

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From → Cine

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