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De-mentes criminales (Masterminds) (*)

6 enero 2017

Un hombre que conduce un camión blindado siente que su monótona vida experimenta un aliciente inesperado con la llegada de una nueva compañera. Ella será el cebo para que un mafioso de poca monta perpetre un robo que daría como resultado el mayor botín en el asalto a un banco de Estados Unidos hasta la fecha.

Una nueva historia basada en hechos reales llevada a la gran pantalla. Se trata del mayor botín registrado hasta la fecha en el asalto a un banco perpetrado en Estados Unidos. La trama se enfoca en clave de comedia por obra y gracia de un trío de guionistas y un director especializado en el género, Jared Hess, cuyo mayor mérito fue presentar en sociedad un largometraje protagonizado por él mismo, Napoleon Dynamite, que posteriormente se convirtió en serie televisiva de animación.

David Ghantt –Zach Galifianakis- conduce camiones blindados transportando grandes sumas de dinero. Es un hombre normal, de quien cualquiera puede fiarse. Tanto, que es el único empleado de la empresa que tiene una copia de la llave de la caja fuerte. Su vida es monótona, y está a punto de casarse con Jandice –Kate McKinnon -, una mujer mandona. La vida de este personaje se transforma gracias a un nuevo aliciente, la llegada a la empresa de Kelly Campbell –Kristen Wiig-.

Después de trabajar dos meses juntos, ella deja el empleo y se une a un grupo encabezado por un mafioso de poca monta, Steve Chambers –Owen Wilson-. Junto a Michelle –Mary Elizebth Ellis-, su pareja, convencen a Kelly de que retome su relación con David y le conmine a que se haga con el dinero de la caja fuerte.  Nada menos que diecisiete millones de dólares saca el conductor de blindados de su compañía, y le despiden con doscientos mil dólares camino de México mientras el matrimonio Chambers se da la gran vida. A ojos de la agente especial del FBI Scanlon –Leslie Jones-, que encabeza la investigación, David es el responsable del asalto, pero se encuentra con otro problema, la presencia de Mike Aaron McKinney –Jason Sudiekis- un matón a sueldo contratado por Steve que, por una coincidencia, decide ponerse al lado del autor material del robo.

La intención de una comedia desmadrada, que podía tener su punto, se queda únicamente en intento. Las gracietas son manidas o escasamente efectivas por mucho que sus protagonistas intenten elevar el listón. Owen Wilson dispone de poco material para ello, y Zach Galifianakis, que cada día muestra un mayor parecido razonable con Daniel Radcliffe, da mucho más juego que unos cuantos disfraces y algunos gags que están más cerca de las tonterías protagonizadas por cómicos de segunda fila del cine mudo. Por sí mismo, consigue hacer que un atraco ridículamente imperfecto llegue, al menos, a arrancarte una sonrisa.

La puesta en escena de Jared Hess, que tenía mimbres para lucirse es tan ortodoxa que tampoco consigue revitalizar un film que tiene muchos más méritos escondidos de los que finalmente presenta en el celuloide. Probablemente, dado el desmadre que se propone, el personaje más delirante sea el de Jason Sudeikis, que enlaza perfectamente con esas piruetas mencionadas de los Comedy Capers y producciones similares del primer cuarto del siglo pasado. Había mucho más material en esta historia de amor ciego que asienta la carrera ascendente de Kisten Wiig. El atraco se muestra torpe, el desarrollo roza lo grotesco.

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From → Cine

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