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Figuras ocultas (Hidden Figures) (****)

20 enero 2017

 

Si no fuera por un grupo de mujeres de color, es muy probable que la Unión Soviética hubiese llegado a la Luna mucho antes que los estadounidenses. Aunque su participación fue minimizada durante décadas, esta producción pretende hacerles justicia, puesto que fueron muchos los impedimentos y las barreras que tuvieron que superar.

En 1959 los Estados Unidos habían seleccionado un grupo de hombres con antecedentes importantes como pilotos para convertirse en futuros astronautas. En Cabo Cañaveral se situaba la punta de lanza de la carrera espacial, pero en Virginia estaba ubicado el centro de estudios en el que habría que efectuar al milímetro todos los cálculos matemáticos referentes a la velocidad, ángulo de entrada en la atmósfera, coordenadas, etc. En ese grupo humano destacaron tres mujeres, aunque no resultó fácil que se les reconociera su valía. Finalmente, una de ellas, ha dado nombre a uno de los edificios de la NASA.

Dorothy Vaughan –Octavia Spencer- ejercía las veces de supervisora en un grupo de féminas de color cuya misión era trabajar con sus calculadoras para establecer diferentes resultados aportados por ecuaciones establecidas en instancias superiores. Dependía de Vivian Mitchell –Kirsten Dunst-, quien le negaba repetidamente el ascenso al puesto que desempeñaba y, por supuesto, la mayor asignación económica que pudiera corresponderle.

Katharine G. Johnson –Taraji P. Henson- destacó desde pequeña con las matemáticas. Formaba parte del grupo encabezado por la anterior, quien la recomendó cuando Al Harrison –Kevin Costner-, director del Grupo de Trabajo del Espacio, necesitaba corroborar una serie de cálculos. Pese a las reticencias de sus compañeros por el color de su piel, especialmente por parte de Paul Stafford-Jim Parsons-, el jefe de ingenieros, llegó a ser imprescindible, y el propio John Glenn –Glen Powell- solicitó que corroborara los parámetros necesarios antes de convertirse en el primer americano que orbitó alrededor de la Tierra. Para llegar a ese status, tenía que desplazarse a un kilómetro de distancia cada vez que deseaba ir al baño para utilizar el servicio más próximo reservado a las personas de color.

La cantante Janelle Monáe sorprendió al debutar en la pantalla grande incorporando a Mary Jackson, la primera mujer de color ingeniera dentro de la NASA. Para conseguirlo, tuvo que ser también la primera en cursar estudios de postgrado en una Universidad destinada exclusivamente a los blancos. Un juez permitió su presencia a las clases siempre que fuese en horario nocturno. Para esa tarea contó siempre con el respaldo de su marido, Levi Jackson –Aldis Hodge-.

Las tres mujeres fueron decisivas a la hora de que John Glenn, un carismático piloto destacado en la guerra de Corea convertido en el astronauta favorito de sus compatriotas, pudiera subir al espacio y regresar de su vuelo orbital el 20 de febrero de 1962. Katharine G. Johnson, cuando comenzó a destacar como matemática, vivía con su madre y sus tres hijas después de haber quedado viuda. Un empleado del Gobierno que regresó al estado de Virginia, el coronel Jim Johnson –Mahershala Ali- no tardó en interesarse por ella. La tercera de las protagonistas Dorothy Vaughan, que también era una experta matemática, se convirtió en la primera mujer de color supervisora en la NASA después de demostrar su valía como programadora del cerebro informático instalado por la compañía IBM.

De por sí, nos encontramos con una película de mujeres para mujeres pero que también emociona a los hombres. La historia de sus protagonistas es tan desconocida que ni siquiera el libro en que está basada, escrito por Margot Lee Shetterly, vio la luz antes de que dieran comienzo los preparativos de este film dirigido por Theodore Melfi  y que cuenta con el respaldo en la producción del músico, cantante y productor Pharrell Williams quien compuso un ramillete de buenas canciones para reforzar la, de por sí, buena partitura original de Hans Zimmer.

No es ese el punto más álgido del film, ni tampoco la biografía desconocida de tres mujeres que se convirtieron en auténticas heroínas. Al guion de Allison Schroeder, salpicado de frases inteligentes, hay que añadir una interpretación sólida y eficiente, así como una puesta en escena clásica y coherente y un atractivo vestuario retro. Todo el elenco se muestra a gran altura, en especial Octavia Spencer y Taraji P. Henson. Kevin Costner tampoco decepciona en un papel que encaja perfectamente en su registro. En cuanto al trabajo de dirección, Theodore Melfi ya supo arañar nuestra vena más sensible en St Vincent, y en esta ocasión tiene mimbres suficientes como para explotar ese aspecto. Se limita a contar bien la historia que tiene entre manos. Se muestra totalmente ortodoxo, lo que es de agradecer para no estropear una película interesante y conmovedora.

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From → Cine

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