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Colonia (**)

25 enero 2017

Dos jóvenes alemanes se ven envueltos en los sucesos que terminaron con el golpe militar de Pinochet en Chile durante 1973. El hombre fue trasladado a un solitario lugar del sur del país bajo la tapadera de una misión cristiana. Su pareja decide enrolarse en ella como voluntaria con la intención de encontrarle.

Los sucesos que narra este film, del que es responsable Florian Gallenberger, ganador en su día del Oscar al mejor cortometraje, están inspirados en hechos reales. Tienen como epicentro Colonia Dignidad, un lugar aislado, situado en el sur de Chile, fundado en 1961 por inmigrantes alemanes encabezados por el controvertido Paul Schäfer, quien en su país natal había sido acusado de abuso de menores. Aunque desde el centro, bajo la tapadera de escuela y piadosa encomienda, se difundieron videos que ensalzaban el asentamiento su convivencia, el film nos muestra su lado más oscuro, incluidas las torturas que se efectuaron con los disidentes de la dictadura.

En 1973, Chile estaba al borde una guerra civil. Los partidarios de Salvador Allende, apoyado por Rusia, veían como desde Estados Unidos se tachaba al presidente, elegido democráticamente, como abanderado del comunismo. Finalmente, el 11 de septiembre, Augusto Pinochet encabeza un golpe de estado en el que es detenida, según la ficción cinematográfica, una pareja de alemanes. Ella es azafata y él ha colaborado con los partidarios de Allende diseñando pasquines a su favor. Cuando fueron detenidos se les llevó, como a tantos otros, al Estadio Nacional de Santiago.

DanIel –Daniel Brühl- es introducido en una ambulancia hacia un destino indeterminado. Su novia, Lena -Emma Watson-, cuando es puesta en libertad, intenta saber su paradero, que no es otro que una comuna en la región del Maule dirigida por Don Pio, alias del mencionado Schäfer –Michael Nyqvist-. Lena ingresa en el lugar como voluntaria después de que hayamos visto la tortura insensible a la que fue sometido Daniel para que delatase a sus cómplices.

En el lugar, hombres, mujeres y niños están separados. Cada grupo debe dedicarse a duras tareas del campo, excepto los pequeños, a los que se les proporciona formación, incluida la musical, pero que en ocasiones parecen el objeto de deseo consumado de Dos Pío. Daniel hace creer a todos que los electroshocks le han dejado muy mermadas sus facultades cognitivas, mientras Lena queda bajo la responsabilidad de Gisela –Richenda Carey-. Aunque les está prohibido hablar entre las compañeras, traba amistad con Doro –Jeanne Werner- y con Ursel –Vicky Krieps-, al tiempo que comprueba los excesos que se llevan a cabo en lugar. Más de medio año después, cuando la pareja protagonista se reencuentra, planea su fuga.

Colonia Dignidad fue símbolo del horror y del autoritarismo. Los desmanes llevados a cabo en aquel lugar fueron incontables, al margen de haber ejercido como centro de tortura en beneficio del régimen de Pinochet. También se puede catalogar de espantoso el cúmulo de situaciones vividas en sus dependencia, con seres humanos trabajando como esclavos, en el que los hijos eran apartados de sus padres y los hermanos ni siquiera sabían que lo eran. Los castigos físicos eran frecuentes y el régimen manu militari superaba con creces cualquier estado de excepción.

Había mimbres para contar una buena historia, ahondando en las relaciones entre huidos nazis como el régimen chileno y las atrocidades que se sucedieron en Colonia Dignidad, pero Gallenberger ha centrado todos sus esfuerzos en firmar un thriller en torno a una aventura amorosa. De esta forma, ha desperdiciado un drama profundo y un buen reparto que se circunscribe a lo que hay. Aun así, se alzó con cinco nominaciones a los Premios del Cine Alemán, incluido el de mejor secundario en la persona de Michael Nyqvist, auténtico rey de la función.

Lo cierto es que esperábamos otra cosa al presenciar las primeras secuencia, con los conflictos callejeros, las reuniones casi clandestinas de la izquierda y el golpe de estado. Hasta ahí, todo funciona con sincronía, pero cuando Lena llega a los dominios de Don Pío, la historia se vuelve un juego en el que la única idea es salir del lugar como fuera y contar al mundo sus atrocidades. Hay pinceladas de la realidad del centro con una visita de Pinochet, una velada acusación de pederastia al jefe supremo, así como la colaboración germana. Por ella se llega a un final tan difícil de creer que no se puede catalogar ni siquiera como de película.

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From → Cine

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