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El día más feliz en la vida de Olli Mäki (Hymyilevä mies – The Happiest Day in the Life of Olli Mäki) (***)

4 febrero 2017

Un desconocido boxeador finlandés va a disputar en su país el título mundial del peso pluma a un norteamericano, que es el actual campeón. De pronto, Olli Mäki se convierte en un ídolo nacional y el Estadio Olímpico se adecúa para la gran velada. Sin embargo, él pretende alejarse de los focos y vivir su aventura amorosa con Raija, a quien ha conocido recientemente.

Con su segundo largometraje, el finlandés Juho Kuosmanen no ha dejado indiferente al público que ha lo visto proyectado en diferentes festivales. El argumento se centra en un episodio biográfico de Olli Mäki –Jarko Lahtti-, un panadero de Kokkola metido a púgil, que llegó a disputar en 1962 el título mundial del peso pluma al campeón norteamericano Davey Moore –John Bosco Jr.-. El enfrentamiento, a priori desigual, se convirtió en uno de los acontecimientos deportivos más importantes de Finlandia después de los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952.

Si nos atenemos a la biografía oficial del protagonista, fue campeón de Europa del peso ligero en 1959 y, tras no ser elegido para disputar los Juegos de 1960 dio al salto al profesionalismo donde terminó con el doble de victorias respecto a las derrotas, 28 a 14 con catorce nulos, y después de haber conseguido el entorchado continental del peso welter en 1964 tras derrotar al germano Conny Rudhof. Tras su adiós a los cuadriláteros se convirtió en entrenador. La película se centra en los preparativos de su día más glorioso, cuando peleó por el título mundial aunque, tras un esperanzador primer asalto, perdió por K.O. técnico en el segundo después de besar la lona en varias ocasiones.

¿Se puede obtener la felicidad después de haber sido derrotado? Olli Mäki nos demuestra que es posible. En primer lugar, porque es el anti héroe. Como el Rocky de Stallone sale de la nada para enfrentarse a la gran figura. La diferencia es que el nórdico sabe que no tiene nada que hacer; entre otras cosas, porque ha de perder los kilos suficientes para entrar en una categoría que no es la suya. Probablemente, tampoco parece que lleve el boxeo tan en la sangre como Balboa y se muestra como lo más opuesto a un atleta de esta disciplina. No hay oropel ni lujos desmedidos salvo cuando tiene que cumplir con las obligaciones de sus compromisos publicitarios.

Sabemos muy poco de su vida en Kokkola. Se nos dice que es panadero aunque no le vemos en faena. En ningún momento se muestra irascible ni se rebela al menor contratiempo. Más bien, se trata de un tipo apocado, que podía pasar absolutamente inadvertido si no se hubiera convertido en la gran esperanza nórdica del, por entonces, deporte de las doce cuerdas. Mäki es lo contrario a una estrella, y la cinta se mueve por el lado opuesto a las habituales películas de boxeo, aunque conserva el buen gusto del blanco y negro, un par de secuencias cortas pero bien rodadas sobre el cuadrilátero y la posibilidad de utilizar la cámara al hombro en algunos pasajes para destacar la figura del personaje central.

Sin embargo, no parece un largometraje con el pugilismo como razón de ser. Olli acepta los vaivenes a que le somete su representante, Elis Ask –Eero Milonoff-, obligado por las deseos de los patrocinadores, pero ansía quedarse al margen. Incluso le dice a su preparador que él se encargará de ponerse a tono y dar el peso requerido en la báscula. Además, hay un aspecto que asienta todavía más sus decisiones. Se trata de Raija Janka –Oona Airola-, de quien está cada día más enamorado. Van en serio desde hace poco y ella no quiere ser un obstáculo para su puesta a punto, pero él la necesita para evadirse de todo aquello con lo que no conecta. Casi todo, incluido el equipo de filmación contratado por Elis para efectuar un documental sobre el gran acontecimiento.

La producción es tan poco ampulosa como el carácter de su protagonista. Se puede hablar de una película pequeña, pero acertada y con un planteamiento inesperado que le ha hecho acreedora a competir en la carrera de los Oscar al mejor film de habla no inglesa. Sorprende su actor principal, Jarko Lahti, con una interpretación ajustada dentro de la timidez  y el apocamiento de su personaje. Asimismo, se parece físicamente al campeón finlandés cuando peleó por el cinturón de campeón del mundo. Como curiosidad, al final de la proyección, los dos protagonistas se cruzan con una pareja entrada en años y se preguntan si serán ellos así en el futuro. Eran los verdaderos Olli y Raija Mäki, en un guiño entrañable. El ex boxeador contaba en ese momento con ochenta años de edad.

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From → Cine

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